La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta de apoyo para la enseñanza y el aprendizaje. Sin embargo, muchos docentes me preguntan: “¿Cómo puedo hacer para que la tecnología entienda qué es lo que realmente necesito para mis clases?”. La respuesta a esta pregunta cotidiana va más allá de la tecnología, se trata de la capacidad de comunicación que tenemos. En la era de la IA, todo aquello que obtenemos depende directamente de cómo lo pedimos. Se trata entonces de saber expresar aquello que necesitamos para que la herramienta trabaje con nosotros.

Lo que se conoce como instrucciones, hoy en día se denomina prompting, o ingeniería de instrucciones. Es un nivel elevado de reflexión sobre aquello que queremos, redactándolo de tal manera que la inteligencia artificial genere lo que necesitamos, conectado con nuestro contexto. Un prompt es el canal que ayuda a conectar nuestra intención pedagógica a través del lenguaje natural, con el procesamiento de la máquina.

Hay diferentes maneras de formular los prompts y un docente innovador puede utilizar los siguientes elementos para construir esas instrucciones que le permitan sacar provecho de la tecnología:

  • Contexto: Se trata de situar a la herramienta, suministrarle información específica de nuestra realidad. No es lo mismo pedir “una planificación de una clase de matemática” que pedir “la planificación de una secuencia didáctica con inicio, desarrollo y cierre para una clase sobre los números naturales para niños de 7 años en Ciudad Guayana, con actividades dinámicas que incorpore una metodología activa como el Aprendizaje Basado en Juegos e incluya un cierre metacognitivo”.
  • Tarea: Ser específicos con lo que necesitamos. ¿Queremos que nos genere un guion de clase, una rúbrica de evaluación o el esquema de la información que colocaremos en una presentación?
  • Formato: Podemos solicitar la información en lista, tabla, paso a paso, esquema o cualquier otro.
  • Ejemplo: Si tenemos la estructura de lo que necesitamos, le suministramos el ejemplo para que se guíe de lo que queremos. También podemos adjuntar un formato para solicitar los elementos incluidos.
  • Restricciones: Al ser tan amplia la información que una inteligencia artificial puede generar, decir que “no” necesitas, puede conducir mejor su respuesta.

Son muchos los elementos que podemos seguir listando, pero estos que planteo son básicos y fundamentales. También hay palabras que activan buenas respuestas, usar “genera” o “diseña” ayuda, todo depende de lo que necesites hacer.

Cuando un docente innovador maneja el arte del prompting descubre que tiene a su disposición un asistente eficiente que aprende de él y se convierte en su co creador para diseñar novedosas experiencias de aprendizaje. Liberando algo muy valioso que tenemos: el tiempo. Quedando espacio para lo más valioso: atender lo emocional y fortalecer vínculos. Además de más tiempo para conectar con lo esencial.

Aprender a preguntar nos recuerda la importancia de organizar las ideas y expresarlas con claridad. La invitación es a que esta semana selecciones una IA conversacional como: Gemini, Chat GPT, Perplexity, DeepSeek o Agnes. Luego, redactes esa instrucción específica de lo que quieres hacer. Te darás cuenta de que cuando te atreves a hablarle al futuro, el futuro comienza a trabajar para ti. Porque innovar va más allá de usar herramientas, se trata de usarlas con intención, sentido y relevancia.

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