Los Olivos (Foto: Archivo)

Ciudad Guayana- La urbanización Los Olivos en Puerto Ordaz se encuentra en una situación crítica de atención; sin agua, luz, internet, transporte, tampoco cuentan con  funcionarios  de seguridad, e incluso, el Centro de Diagnóstico Integral (CDI) solo está atendiendo casos covid dejando de lado la salud básica. 

Los servicios públicos son los principales asuntos para resolver, con una falta de agua general,  un fallo en la internet y el servicio de electricidad intermitente en algunas zonas del sector.

«La situación de los servicios básicos está grave, sobretodo la del agua. También está la luz y la internet depende del sector», declaró Aida Biady, miembro del Comité de Seguridad de Los Olivos.

«Uno de los sectores más afectados por el agua es la parte baja de Los Olivos, por la calle Palermo y la iglesia», agregó.

También la falta de internet es recurrente y ha generado preocupación por la restitución del servicio.

«Con el internet una de las más afectadas es la Carrera España, donde hay más de 60 familias», expresó la entrevistada, recalcando que el orígen del problema fue la implosión del cableado de red.  

«El problema de la internet es por causa que no se podaron unos árboles a tiempo y estos causaron la explosión del cableado», precisó.

Las fallas de servicios básicos en Los Olivos están todas concentradas en el Liceo Los Olivos. El plantel educativo lleva tiempo sin luz, sin agua, Internet, obligando a los estudiantes a abandonar las aulas de clases y limitándose a las asignaciones vía Internet, que tampoco pueden resolver en su totalidad por la falta de red en la institución. 

La seguridad en riesgo

A pesar que se ha mejorado en las últimas 3 semanas, la inseguridad esta al asecho gracias a la aparición de un paso creado por una quebrada que recorre el centro de la urbanización.

«En materia de seguridad hemos mejorado bastante en las últimas 3 semanas. Antes teníamos hasta 15 casas (robadas) por noche»,  dijo Aida Biady.

«Tenemos una situación con una quebrada que inicia en Alta Vista, pasa por el centro de la urbanización y desemboca por el Club Ítalo y varias personas deben caminar por allí para  entrar  a la urbanización».

Como solución, la comunidad ha planteado el cercamiento de ese paso, pero comentan que por la falta de ayuda de las autoridades correspondientes, han tenido que buscar recursos por sus propios medios, entre ellos, aliarse con vecinos de la urbanización Los Mangos, que también sufren del mismo problema.

En cuanto a la actuación de los organismos de seguridad, vecinos aseguran que no pueden hacer mucho, debido a que siempre les responden que hay falta de recursos.

«Contábamos con la Brigada de Ciclistas y ahora no tenemos, porque las bicicletas no han sido reparadas(…) solo tenemos una patrulla operativa porque las demás están dañadas», expuso Biady.

Es precisamente esa falta de ayuda gubernamental y municipal lo que ha llevado a los habitantes de Los Olivos a poner de su propio bolsillo para ayudarse entre ellos mismos, algo que no les corresponde.

«La comunidad ha costeado todos los gastos, incluyendo el del módulo policial de la Chipia», detalló. 

Falta de transporte

No hay transporte interno, asegura la entrevista, lo que hace que las personas que dependen del transporte público deban caminar hasta el Club Ítalo para agarrar un autobús.

«No hay autobuses internos desde hace más o menos tres meses. Para agarrar un autobús hay que bajar hasta el Ítalo»,  señaló Biady, afirmando que este problema afecta a una comunidad de más de 300 familias. 

Personas de la tercera edad tampoco escapan de esta problemática y ellos también deben recorrer largas distancias si quieren hacer uso del transporte público o movilizarse por el sector. 

Para finalizar Aida Biady declaró los deseos de recuperar la Casa de la Cultura que se encuentra plagada por el hampa y la basura, además de los proyectos que los habitantes de Los Olivos quieren realizar.

«Tenemos proyectos para la comunidad como paradas inteligentes y la culturización, más sin apoyo no podemos hacer mucho», lamentó. 

Víctor Solorzáno