«En aquel tiempo muchos de los que escucharon hablar a Jesús, decían: «Realmente este hombre es el Profeta.» Unos afirmaban: «Este es el Mesías.» Pero otros decían: «¿Cómo va a venir el Mesías de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Mesías es un descendiente de David y que saldrá de Belén, la ciudad de David?» La gente, pues, estaba dividida a causa de Jesús. Algunos querían llevarlo preso, pero nadie le puso las manos encima.

Cuando los guardias del Templo volvieron a donde los sacerdotes y los fariseos, les preguntaron: «¿Por qué no lo han traído?» Los guardias contestaron: «Nunca hombre alguno ha hablado como éste.» Los fariseos les dijeron: «¿También ustedes se han dejado engañar? ¿Hay algún jefe o algún fariseo que haya creído en él? Pero esa gente que no conoce la Ley, ¡son unos malditos!»  Les respondió Nicodemo, el que había ido antes a ver a Jesús y que era uno de ellos. Dijo: «¿Acaso nuestra ley permite condenar a un hombre sin escucharle antes y sin averiguar lo que ha hecho?» Le contestaron: «¿También tú eres de Galilea? Estudia las Escrituras y verás que de Galilea no salen profetas.» Y se fue cada uno a su casa».

  Reflexión: Por el Servicio de Animación Bíblica de la Diócesis de Ciudad Guayana. Responsable: Luis Perdomo.

 La Iglesia universal celebra hoy, la fiesta entre otros santos, en honor a San Francisco de Paula. Eremita y Fundador de la Orden de los Mínimos, prescribiendo a sus discípulos que viviesen de limosnas, no teniendo propiedad ni manipulando dinero, y que utilizarán sólo alimentos cuaresmales. Nació en Paula, región de Calabria (Italia) en el año 1416, y murió un viernes santo, el 2 de abril de 1507, mientras se encontraba en Francia, en Plessis-les-Tours. Fue canonizado por el Papa León X en 1519.

Y la liturgia del día nos presenta el Evangelio de Nuestro Señor JESUCRISTO, según San Juan capítulo 7, verso 40 al verso 53, en el que se narra las distintas reacciones que había originado la Presencia de JESÚS en el Templo, y Su intensa actividad Misionera y evangelizadora en medio de una las fiestas más importantes del pueblo judío. La muchedumbre está dividida, y es que, JESÚS despierta muchas pasiones a favor y en contra. Su Palabra cautivaba a algunos, aunque no terminaban de acertar sobre su verdadera identidad: «Este es de verdad el Profeta», «Este es el Mesías».

Las autoridades de su pueblo, fueron los que tuvieron una mayor dificultad para aceptarlo como Mesías, ya que la tierra donde nació, su modestia, su humildad y sin lugar a dudas su condición social, se convirtieron en las grandes excusas para que fuera rechazado por los poderosos. Y aunque reconocen que jamás alguien había hablado como Él, argumentaban: ¿no dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David? ¿es que de Galilea va a venir el Mesías?

 Recordemos que Galilea, a pesar de formar parte del estado de Israel, por razones históricas y sociales, era un lugar o una región de despreciados. Por eso es que quizás la preguntas que se hicieron los sacerdotes y letrados, fue: ¿es que desde los pobres y despreciados va a venir la Salvación? El Papa Francisco, respondió esta pregunta, con mucha sencillez y audacia: «Si, desde los pobres actúa DIOS». Y es que, desde la Galilea de este mundo, viene la Salvación y Gracia, para una sociedad egoísta e indiferente, que ha aceptado la injusticia como normal.

 Al confrontarnos con el texto, vemos que es una perícopa llena de interrogantes y muestra que JESÚS es un Maestro dispuesto asumir todos los riesgos a la hora de dar Testimonio de Su Misión Salvífica que ha traído a la humanidad, y en la que es necesario decir las verdades que molestan a muchos, y otros tantos guarden silencio o se hagan los desentendidos por miedo o por comodidad, aunque están claros que las Buenas Nuevas de JESÚS necesitan ser asumidas por el bien de todos.

 Lamentablemente la mayoría de las personas de nuestro tiempo hemos asumimos una actitud similar a la época en que JESÚS vivió Su Vida terrena, ya que, experimentamos el fenómeno de habituarnos a las circunstancias, que, aunque nos sean adversas, las hacemos parte del día a día de nuestras vidas como si no se pudiera hacer más nada. Y esto, sin lugar a dudas, que nos bloquea el camino para la búsqueda de soluciones, nos hace enemigos de lo novedoso, y nos cierra la posibilidad de compartir las experiencias u opiniones de los otros. Eso es lo que le paso a la gente del tiempo de JESÚS, al expresar: «de Galilea puede salir algo bueno», expresión que denota la actitud de los conformistas, de los que se creen acabados, de los que creen que DIOS no tiene más nada que decirles.

Por eso es que JESÚS, con Su Propuesta Liberadora, sigue tocando nuestras vidas, nuestros corazones, nuestra historia. De allí que hoy, estemos llamados a darle cumplimiento al versículo final del texto: «Y se fue cada uno a su casa», para meditar y hacer realidad la Buena Nueva que nos ha traído JESÚS. Y en un clima de oración, leyendo y releyendo el texto, podamos entender que, JESÚS no deja a nadie indiferente y en la medida que tengamos más amistad con Él, descubrimos que la vida tiene otro horizonte y que es preciso ir dejando en segundo lugar muchas cosas que nos parecían imprescindibles e irrenunciables para abrazar Su Verdad Liberadora, 

Señor JESÚS, concédenos la inteligencia y el discernimiento necesario para vivir siempre atentos a la escucha de Tú Palabra y poder descubrir en cada rostro de nuestros semejantes la Gracia Salvadora de Tu AMOR por la humanidad. Amén.

 

Luis Perdomo

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