Fotografía de archivo, tomada el pasado 19 de febrero, del expresidente de Bolivia Evo Morales, durante un evento público, en Chimoré (Bolivia). EFE/Jorge Abrego

El proceso judicial contra el expresidente de Bolivia, Evo Morales (2006-2019), por el presunto delito de trata agravada de personas, ha entrado en una etapa definitoria. La Fiscalía Departamental de Tarija informó este lunes que ha consignado más de 170 pruebas de cargo dentro del pliego acusatorio, con las cuales busca demostrar la responsabilidad del exmandatario en una relación con una menor de edad ocurrida en 2016.

El fiscal departamental, José Mogro, confirmó que el Tribunal Primero de Sentencia de Tarija ya emitió un edicto de citación formal. «Esta semana vencen los diez días que tiene la defensa para presentar sus pruebas de descargo. Cumplido ese plazo, el tribunal deberá señalar fecha y hora para la instalación del juicio oral», explicó Mogro ante medios locales.

El cerco en el Trópico de Cochabamba

A pesar de que el abogado de Morales ya se apersonó para conocer los cargos, la ubicación física del expresidente sigue siendo un punto de conflicto. Aunque Morales notificó que su residencia se encuentra en el Trópico de Cochabamba, los fiscales han reportado dificultades para localizarlo.

En dicha región, grupos de cocaleros leales al exmandatario mantienen guardia y han levantado barricadas desde octubre de 2024. Estas medidas de fuerza buscan impedir cualquier intento de aprehensión relacionado con la denuncia, que sostiene que Morales tuvo una hija con la menor mientras ejercía la presidencia.

Transparencia y supervisión legislativa

La Comisión de Justicia Plural de la Cámara de Diputados verificó recientemente el avance del Ministerio Público. Según el fiscal Mogro, el organismo legislativo avaló la transparencia y celeridad del proceso, asegurando que se han respetado estrictamente los procedimientos y plazos legales.

Por su parte, la joven involucrada —quien ya es mayor de edad— ha declarado a medios locales que actualmente reside en Argentina junto a la niña, alejadas del foco de conflicto en Bolivia.

Un panorama político adverso

Evo Morales ha reiterado que este proceso es una maniobra judicial para bloquear su candidatura en futuros comicios, tras su ruptura con el Movimiento al Socialismo (MAS). No obstante, su influencia parece debilitarse: en las elecciones regionales del pasado 22 de marzo, sus seguidores sufrieron derrotas significativas.

La facción «evista» solo logró retener la Gobernación de Cochabamba a través del exsenador Leonardo Loza, perdiendo tracción en el resto de los departamentos y municipios clave del país. Con la fecha del juicio oral próxima a definirse, el futuro de quien fuera el líder indiscutible de Bolivia por casi dos décadas queda ahora en manos de los tribunales de Tarija.

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