Bajo el cielo de Milán y con el icónico Estadio Giuseppe Meazza (San Siro) como escenario principal, quedaron oficialmente inaugurados los XXV Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026.
En una ceremonia que fusionó la tradición deportiva con la elegancia italiana, el presidente de la República de Italia, Sergio Mattarella, dio el inicio formal a la cita: «Declaro inaugurada oficialmente la vigésima quinta edición de los Juegos Olímpicos de Invierno».
Una apertura sin precedentes
El evento, que se extendió por más de tres horas y media, fue una despedida de gala para San Siro, que vivió su último gran acto antes de ser demolido. La música fue protagonista con las interpretaciones de Laura Pausini, Mariah Carey y una conmovedora versión de ‘Nessun dorma’ a cargo de Andrea Bocelli.
Uno de los momentos más innovadores fue el encendido de dos pebeteros simultáneos, un hito inédito en la historia olímpica, los esquiadores Alberto Tomba y Deborah Compagnoni encendieron la llama en el Arco de la Paz.
Por su parte, la campeona de 2018, Sofia Goggia, hizo lo propio en la Plaza Dibona.
Con una extensión de 22.000 kilómetros cuadrados, estos se consolidan como los Juegos más vastos de la historia, distribuyendo sus sedes y el desfile de las 92 delegaciones entre las diversas ciudades anfitrionas.
Venezuela vuelve a las montañas
Para Venezuela, esta inauguración representó mucho más que un desfile; fue el fin de una sequía de 12 años en el mapa del olimpismo invernal. El nombre del país no resonaba en estas citas desde Sochi 2014, y en esta ocasión, la responsabilidad de portar el estandarte recae en una nueva generación.
Nicolás Claveau-Laviolette, un joven atleta de 20 años, será el encargado de representar al país en la disciplina de esquí de fondo. Su debut está programado para este martes 10 de febrero, marcando un hito que demuestra que el talento venezolano trasciende fronteras y climas.
«La presencia de Claveau-Laviolette en Italia representa la perseverancia de una nueva generación de atletas que busca dejar su huella en terrenos poco convencionales para el país», destaca el espíritu de la delegación.
Acompañando esta gesta se encuentra Guillermo Racero, quien funge como entrenador y jefe de misión. Racero tuvo el honor de desfilar con el tricolor nacional en San Siro, simbolizando el esfuerzo logístico y deportivo detrás de este regreso histórico.
Con la llama ya encendida, la atención de Venezuela se centra en las montañas italianas.
El país estará pendiente de cada kilómetro que recorra Claveau-Laviolette el próximo martes, celebrando a un joven que, con solo asegurar su lugar en la línea de salida, ya ha escrito una página dorada en el deporte nacional.
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