Ciudad Guayana.- Se le llama comúnmente planta aromática o especia, pero la albahaca es, específicamente, una hierba de la familia de las lamiáceas, plantas con flores de las que hay cientos de géneros y varios miles de especies diferentes.

La que nos ocupa hoy pertenece al género Ocimum, típico de climas tropicales, y su especie concreta se conoce como Ocimum basilicum.

Convertida en un icono de la cocina italiana, la albahaca es una planta muy extendida por toda la cocina mediterránea, pero con muchas variedades y usos diferentes que la alzan como una de las hierbas aromáticas más populares del mundo.

Su inconfundible aroma embriaga con solo rozar las hojas frescas y aporta un sabor fresco, dulzón y muy penetrante, mucho más tenue en el formato de especia seca.

Se puede consumir en crudo o cocinada, y admite multitud de maridajes y preparaciones diferentes.

Esta hierba además tiene usos ornamentales y es un cultivo habitual de jardines de primavera y verano, pues crece mejor con temperaturas cálidas y ayuda a ahuyentar mosquitos y otros insectos, protegiendo así a plantas más decorativas y florales, como los geranios.

También se utiliza en la industria coméstica e incluso se emplea, cada vez más, en el mundo dulce.

Es una planta perenne anual, que no alcanza una gran altura aunque en ocasiones puede llegar a superar los 130 cm.

Sus finos tallos se cubren de hojas que suelen ser ovaladas, más anchas o más finas, en ocasiones dentadas, con diferentes tonalidades de verde hasta el morado intenso, casi negro.

Las flores se desarrollan a partir de espigas en la parte superior, tubulares y de color blanco o violáceo, de pequeño tamaño.

Existen multitud de variedades de albahaca, siendo la llamada de hoja de lechuga la más habitual en los comercios de nuestro país, de hoja más ancha y sabor fresco y dulzón.

También abundan en regiones mediterráneas plantas de hojas más alargadas y finas, así como la albahaca morada o púrpura, con las hojas ligeramente dentadas.

En Asia estas variedades se multiplican, con especies de sabores más intensos y peculiares, algunas incluso ligeramente picantes, muy usadas en salsas especiadas como los currys de la India.

Es muy popular, y ganando relevancia en Occidente, la albahaca tailandesa, algo más leñosa y con un color verde más claro, con matices violáceos.

Su sabor es anisado, con toques de regaliz, y toques picantes cuando se consume fresca.

Orígenes y cultivo de una planta milenaria

La historia de la albahaca se pierde un poco en el tiempo, pues las diversas fuentes indican que ya se conocía y se cultivaba varios milenios atrás.

Es originaria de climas tropicales, desarrollándose probablemente primero en zonas de África y, sobre todo, del sudeste asiático.

A Europa llegaría desde la India gracias a las rutas comerciales hace más de dos mil años, asentándose pronto su cultivo en zonas mediterráneas.

Aunque la gran mayoría de denominaciones en distintos idiomas provienen del griego βασιλικόν («basilikón»), adaptado por el latín a basilius, en castellano perduró la herencia árabe, tan común en ingredientes nuevos introducidos en la Península desde la Alta Edad Media, especialmente en lo concerniente a hierbas y especias.

Albahaca o alhábega derivan del hispano árabe alḥabáqa, que a su vez proviene del árabe clásico ḥabaqah. Las hojas de esta planta se empleaban con fines culinarios pero también medicinales y rituales.

Los antiguos egipcios recurrían a sus fragrantes propiedades para embalsamar a los muertos, y en la Antigüedad Clásica se asociaba con significados fúnebres y también de poder y vigor o, incluso, de fecundidad.

Hoy la producción de albahaca está extendido en todo el mundo gracias a que se desarrolla bien en cultivos protegidos e invernaderos, pues necesita climas cálidos y tropicales para crecer en plenitud.

No aguanta bien las heladas ni los ambientes muy secos, por lo que suele ser una planta más presente en los jardines cuando llega el buen tiempo primaveral.

Es una de las aromáticas que mejor se adaptan al interior de las viviendas domésticas, tanto sembrada desde semillas como a partir de plantas ya crecidas.

Necesita buen sustrato, humedad constante sin encharcamientos, y varias horas de luz directa del sol, siempre protegidas del frío o los cambios bruscos de temperatura.

Conviene vigilar que la maceta no sufra la visita de orugas o caracoles, muy aficionados a devorar las hojas.

Propiedades y beneficios

A pesar de que tratamos las hierbas como meros condimentos o aderezos, hay que recordar que las aromáticas como la albahaca también tiene propiedades beneficiosas para la salud.

Además de sumar sabor y aroma sin tener que recurrir a salsas calóricas, exceso de sal o azúcares añadidos, destaca por su contenido en flavonoides, potentes antioxidantes que protegen frente a los radicales libres y previenen el envejecimiento prematuro.

Los mismos componentes volátiles responsables de su aroma tienen efectos antibacterianos y se le atribuyen propiedades antiinflamatorias.

Su consumo se asocia, asimismo, a efectos beneficiosos en los procesos digestivos, y también se le adjudican propiedades relajantes, antiespasmódicas y analgésicas.

Destaca su contenido en vitamina C, betacarotenos y ciertos minerales, aunque normalmente consumimos tan poca cantidad de esta hierba que sus nutrientes son apenas un añadido más dentro de una dieta saludable.

Sin duda, el mayor beneficio que nos aporta es el placer culinario, que puede tener efectos relajantes o como estimulante del apetito, según las sensaciones que inspire su aroma en cada persona.

Cómo elegirla, conservarla y utilizarla en la cocina

Tal y como sucede con cualquier hierba fresca, una vez cortada es muy delicada y conviene usarla rápidamente.

Si la compramos en porciones, hay que fijarse en la fecha de envasado además de la de consumo preferente, y comprobar el estado de las hojas y el extremo de los tallos. Cuanto más verde, brillante y tersa, mejor nos aguantará.

No hay que lavarla hasta el momento de utilizarla, pero sí alargaremos su conservación si envolvemos las hojas, con sus tallos, en hojas de papel de cocina muy húmedas, colocadas dentro de una bolsa de cierre hermético dentro de la nevera.

Para disfrutar al máximo de sus propiedades aromáticas lo mejor es añadirla siempre al final, o en los últimos instantes de cocción, o directamente antes de servir.

Se pueden consumir las hojas enteras, directamente crudas lavadas y secas con mucha delicadeza, o también picadas, cortadas en tiras o machacadas, si se busca liberar sus aceites y jugos naturales.

Otra posibilidad es emplearla para infusionar y aromatizar caldos, agua fresca, sopas, salsas o aceite de oliva virgen extra, en cuyo caso sí podemos aplicarle calor, suave.

Los tallos son comestibles aunque amargan un poco, al igual que las flores, de aroma más sutil, además de decorativas.

Se pueden congelar las hojas crudas en cubiteras cubiertas de agua o de aceite, y es posible secarlas con deshidratadora, en el horno a potencia mínima o dejándolas colgadas al aire, en un ambiente seco y cálido.

La albahaca seca se convierte así en una especia de larga conservación, aunque pierde parte de sus aromas y también ese frescor característico.

Para qué sirve la albahaca

Por todos sus constituyentes y propiedades, la albahaca posee los siguientes beneficios:

1. Tratar gripes, resfriados y bronquitis

La albahaca posee excelentes cantidades de aceites esenciales y antioxidantes que ayudan en la relajación de los músculos de los pulmones, mejorando la respiración y aliviando la tos en los casos de gripes, resfriados y bronquitis.

Asimismo, por tener propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas, la albahaca también alivia la irritación pulmonar y ayuda a combatir los virus responsables por gripes y resfriados. 

2. Mejorar la digestión 

La albahaca es rica en ácido ursólico, un compuesto con actividad antioxidante y antiinflamatoria que protege y mejora las funciones del hígado, favoreciendo la digestión.

Por poseer función antiespasmódica, la albahaca ayuda en la prevención de cólicos y dolores estomacales. Asimismo, esta hierba también tiene propiedades carminativas, combatiendo el exceso de gases. 

3. Prevenir y tratar la presión alta

El eugenol es el aceite esencial que está presente en mayor cantidad en la albahaca, este contribuye en la relajación de los vasos sanguíneos, previniendo y ayudando a tratar la presión alta. 

Los antioxidantes presentes en la albahaca, como taninos, saponinas y flavonoides, también evitan la formación de radicales libres en el organismo, los cuales pueden causar daños en las arterias, ayudando así en la prevención y el control de la presión alta. 

4. Combatir ansiedad, depresión e insomnio

La albahaca posee buenas cantidades de geraniol y linalool, dos sustancias presentes en el aceite esencial que actúan en el sistema nervioso central, proporcionando tranquilidad y mejorando los cuadros de depresión, ansiedad e insomnio. 

5. Prevenir infarto y aterosclerosis

La albahaca es rica en antioxidantes como flavonoides y taninos, que favorecen la disminución de los niveles de colesterol «malo», o LDL, en la sangre, previniendo enfermedades como infarto, derrame y aterosclerosis.

6. Tratar heridas y picaduras de insectos

La albahaca tiene propiedades antisépticas y antimicrobianas, pudiendo emplearse como cataplasma, una pasta casera elaborada con plantas y aceites esenciales que es aplicada directamente sobre la piel. Este forma de uso es muy eficaz para tratar heridas cutáneas y picaduras de insectos. 

7. Ayudar en la pérdida de peso

Por ser un potente diurético, la albahaca contribuye a la disminución del exceso de líquido en el cuerpo, favoreciendo la pérdida de peso. 

Asimismo, esta planta también ayuda a controlar la ansiedad relacionada con el trastorno alimentario compulsivo, equilibrando el hambre y disminuyendo el consumo de alimentos calóricos. 

8. Aliviar la migraña

El aceite esencial de la albahaca es rico en mentol, geraniol y linalool, por lo que posee propiedades relajantes y anestésicas que pueden aliviar la migraña cuando es inhalado o aplicado sobre la piel. 

9 . Tratar aftas, dolor de garganta y amigdalitis

Por poseer acción antioxidante, antiinflamatoria y antimicrobiana, la albahaca puede emplearse en la preparación de tés y enjuagues y para tratar aftas, gingivitis, dolor de garganta y amigdalitis. 

Información nutricional

La siguiente tabla muestra la información nutricional de 100 g (40 cucharadas) de albahaca fresca:

Componentes

Cantidad en 100 g (40 cucharadas)

Energía

48 kcal

Lípidos

0,8 g

Carbohidratos

5,1 g

Proteínas

3,1 g

Fibras

3,9 g

Vitamina A

660 mcg

Carotenos

3950 mcg

Ácido fólico

110 mcg

Potasio

300 mg

Calcio

250 mg

Fósforo

37 mg

Para obtener todos los beneficios de la albahaca, es importante mantener una dieta balanceada y practicar ejercicio de forma regular.

Cómo se consume

Las partes empleadas de la albahaca incluyen las hojas, los tallos y las semillas, como base de preparaciones como salsas, ensaladas y jugos. Otras formas de uso de la albahaca son en forma de tés, para condimentar alimentos, en aceite esencial o cataplasma. 

  • Té de albahaca: colocar 10 hojas frescas o secas de albahaca en una taza de agua hirviendo. Tapar la taza y dejar reposar de 5 a 10 minutos. Colar y beber hasta 3 veces al día;
  • Aceite esencial de albahaca: colocar 1 gota de aceite esencial en un collar difusor aromático hasta 3 veces al dia; inhalar el aceite directamente del frasco durante 2 o 3 segundos, o diluir 1 gota de aceite esencial en 1 cucharada de aceite vegetal, como aceite de jojoba, coco o aguacate, y masajear la piel. 
  • Cataplasma de albahaca: colocar en un recipiente 2 cucharadas de hojas frescas de albahaca, triturarlas bien hasta formar una pasta y aplicarlas directamente sobre la herida o picadura de insecto. 

Otras forma de usar la albahaca es mediante un baño de inmersión, en el cual se deben diluir 18 gotas de aceite esencial de albahaca en 3 cucharadas de leche animal o vegetal y mezclar con el agua de la bañera, para luego relajarse en el agua durante 20 minutos.