El primer ministro israelí dijo este viernes que el acuerdo alcanzado ayer con el Líbano, con mediación de EE.UU., "supone un duro golpe para Irán y Hizbulá", ya que permite que las tropas israelíes no se retiren del territorio ocupado mientras exista una "amenaza". EFE/Oficina del Primer Ministro de Israel. EFE

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, calificó de «hito histórico» el marco de entendimientos alcanzado en Washington con el Gobierno del Líbano, bajo la mediación de Estados Unidos. En su primera comparecencia pública tras la firma de los embajadores, el mandatario afirmó que el texto representa un golpe demoledor para los intereses geopolíticos de Irán y las operaciones de Hizbulá. Netanyahu enfatizó que el acuerdo reconoce explícitamente el derecho de Israel a mantener su franja de seguridad en territorio libanés mientras persista cualquier tipo de amenaza para sus ciudadanos, rechazando de forma enérgica las exigencias iniciales de Teherán para una retirada inmediata de sus tropas.

Desarme piloto y exclusión de Irán

El acuerdo contempla el establecimiento de dos zonas adyacentes a la denominada línea amarilla —siguiendo las recomendaciones del estamento militar israelí— donde se implementará un proyecto piloto enfocado en el desarme de Hizbulá y el traspaso paulatino del control territorial al ejército regular del Líbano. Durante su intervención, Netanyahu destacó la valentía de las autoridades de Beirut para desmarcarse de las presiones iraníes, asegurando que tanto Israel como Estados Unidos han dejado claro a la república islámica que carece de cualquier rol o implicación en el nuevo orden regional. El mandatario extendió su agradecimiento al presidente Donald Trump y al secretario de Estado, Marco Rubio, por su rol activo en la concreción de las mesas de negociación.

Balance de guerra y reconstrucción del norte

Para justificar las condiciones del pacto, el jefe de Gobierno presentó un balance de la campaña militar, destacando la eliminación de cerca de un 90% del arsenal de 150.000 misiles y cohetes que poseía Hizbulá, la neutralización de Hasán Nasralá y de la cúpula de la Fuerza Radwan, así como la baja de más de 9.000 combatientes de la organización.

Tras confirmar que las tropas israelíes mantienen el control estratégico de posiciones clave como Beaufort y Bint Jbeil, Netanyahu aseguró que el objetivo final es pacificar la frontera norte para permitir el retorno seguro de sus habitantes, para lo cual anunció una inversión superior a los 20.000 millones de shekels destinada a la reactivación económica del área afectada.

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