En la imagen de archivo, una joven con embarazo avanzado espera ser atendida. EFE/ Orlando Barría

Los datos actuales no respaldan la existencia de una relación causal entre el uso de casi todos los antidepresivos durante el embarazo y un mayor riesgo de trastornos del desarrollo neurológico en los niños, incluidos el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Esta es la principal conclusión de una revisión sistemática y un metaanálisis publicados en la prestigiosa revista The Lancet Psychiatry.

Para llegar a estos resultados, los autores agruparon datos de 37 estudios que incluían a más de 600.000 mujeres embarazadas que tomaban antidepresivos y casi 25 millones de embarazos sin uso de estos fármacos. Para los investigadores, este análisis proporciona «la mejor evidencia» hasta la fecha de que el pequeño aumento del riesgo de autismo o TDAH identificado en el pasado no es provocado por la medicación.

Wing-Chung Chang, de la Universidad de Hong Kong, señala que, aunque se observó un ligero incremento estadístico inicial, este riesgo desaparecía por completo cuando se tenían en cuenta otros factores clave.

Factores genéticos y el papel de ambos progenitores

El estudio reveló que el vínculo también se presentaba cuando las madres tomaban antidepresivos antes de la concepción o cuando eran los padres quienes los usaban durante el embarazo. Esto sugiere que la causa real apunta a la salud mental y la genética de los progenitores más que al fármaco en sí.

«No son los antidepresivos los que causan el riesgo, sino la predisposición genética a trastornos de salud mental», concluye Chang. Además de la genética, el entorno familiar, el estrés continuo y las diferencias en el cuidado de los hijos influyen de manera determinante en el desarrollo neurológico.

Análisis por tipo de fármaco y dosis

La investigación no encontró diferencias significativas de riesgo entre dosis altas y bajas de antidepresivos. Al limitar el análisis a madres con trastornos de salud mental previos, se observó que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (los más comunes) no tenían asociación con el autismo.

Solo se detectó una asociación con la amitriptilina/nortriptilina, lo cual podría explicarse porque las pacientes tratadas con estos fármacos suelen presentar cuadros clínicos más graves, crónicos o complejos, factores que podrían influir directamente en los resultados del desarrollo neurológico del hijo.

Implicaciones clínicas y limitaciones

A pesar de las limitaciones del trabajo —como la falta de datos socioeconómicos detallados o factores de estilo de vida—, expertos independientes como los doctores Lisa Vitte y Emmanuel Devouche destacan que este estudio aporta tranquilidad. Confirmar que los antidepresivos protegen la salud mental materna sin perjudicar el desarrollo fetal tiene un impacto considerable tras años de resultados contradictorios.

La recomendación final de los investigadores es garantizar que ambos padres tengan acceso a apoyo y tratamiento psiquiátrico adecuado, tanto por su propio bienestar como para favorecer el correcto desarrollo de sus hijos.

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