
El Gobierno de Venezuela anunció este miércoles la expansión de su plan de respuesta ante el brote de fiebre amarilla, extendiendo la jornada de inmunización de cuatro a diez estados del territorio nacional. La medida busca contener la propagación del virus mediante la aplicación de una dosis única que ofrece protección de por vida a los ciudadanos.
A los estados Aragua, Barinas, Lara y Portuguesa, donde ya se ejecutaba la campaña, se suman ahora las entidades de Guárico, Monagas, Sucre, Apure, Yaracuy y Cojedes. Según cifras oficiales, hasta la fecha se han aplicado 793.455 dosis en las zonas priorizadas, aprovechando la disponibilidad de inventario biológico para cubrir el centro, oriente y oeste del país.
Formación y refuerzo del personal de salud
Como parte de la estrategia integral, el Ministerio de Salud implementó un programa de formación que ya cuenta con 15.000 estudiantes capacitados para atender las primeras cuatro regiones del plan. Las autoridades prevén duplicar esta cifra de voluntarios y técnicos para garantizar la cobertura efectiva en los seis nuevos territorios incorporados a la estrategia de vacunación.
Antecedentes y alertas de la sociedad civil
La intensificación del plan ocurre meses después de que 24 organizaciones vinculadas al sector salud urgieran medidas inmediatas ante el inicio de una epidemia. Estas organizaciones denunciaron que los primeros contagios se detectaron en junio de 2025, señalando un retraso de ocho meses en la comunicación oficial de los datos epidemiológicos por parte del Estado.
Gestión de la alerta epidemiológica
Pese a la confirmación de algunos fallecimientos durante el año pasado, las autoridades sanitarias han mantenido discreción sobre las cifras totales de mortalidad para evitar alarmar a la ciudadanía. Hasta marzo de 2026, se reportaron oficialmente siete casos positivos, manteniendo al país bajo una «alerta epidemiológica» con la meta de vacunar al 95 % de la población total.
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