Regresa el temor al sector Santiago Mariño, las próximas lluvias pudieran crean un caos en la comunidad. Foto: Níger Martínez

El polvo del verano finalmente se ha asentado, pero no hay alivio en los rostros de los habitantes del barrio Santiago Mariño y Villa Tablita, en la Ruta 1 de Vista al Sol. Tras un semestre de tregua climática, el cielo de San Félix vuelve a encapotarse y, con las primeras gotas, renace el pánico: el «monstruo» de la tierra, esa cárcava que se alimenta de asfalto y concreto, ha despertado.

El socavón no solo se ha tragado la calle principal; se ha llevado consigo la fe de una comunidad que se siente marginada. A pocos meses de cumplirse el primer año de gestión de la gobernadora Yulisbeth García y el alcalde Yanny Alonzo, el sentimiento general es de abandono. Los vecinos recuerdan con amargura los días de campaña, cuando los hoy mandatarios caminaron al borde del abismo, estrecharon manos y prometieron embaulamientos que nunca llegaron.

«Nuevamente nos invade el temor, se acabó el verano y pronto comienza el invierno», confiesa un vecino cuya puerta de entrada queda a escasos metros de las fauces de la zanja. Lo que comenzó como un desprendimiento de paredes de concreto por falta de mantenimiento, es hoy un cráter que ya obligó a varias familias a desalojar sus viviendas antes de que el terreno cediera por completo.

La calle principal del sector Santiago Mariño colapsa y avanza a la Ruta I de Vista al Sol

La desidia como combustible

Alfaro, un residente que ha visto pasar gestiones de todos los colores políticos, explica que la zanja ha crecido bajo el riego constante de la negligencia. «Todos los gobernadores y alcaldes anteriores vinieron. Yulisbeth, entonces candidata y Alonzo también estuvieron aquí. Se comprometieron y todo quedó en promesas; estamos cansados de tanta desidia», sentencia. Mientras tanto, otro vecino increpa con la frustración a flor de piel: «Puras fotos y nada de arreglar este hueco que nos deja sin techo».

El socavón está a centímetros de un lote de viviendas que pudieran colapsar con las lluvias

El colapso inminente de los servicios

El peligro no solo viene de lo que falta, sino de lo que está obstruido. En los sectores Santiago Mariño, 25 de Marzo y comunidades aledañas, el sistema de alcantarillado es una trampa de tiempo. Los colectores de aguas pluviales están saturados de escombros y basura, una combinación fatal cuando el agua empiece a buscar su cauce natural.

«Cuando empiecen los aguaceros, los colectores colapsarán. El agua buscará por dónde circular y la única alternativa serán las calles», advierte Rosa Arteaga, habitante de Villa Tablita. Para Rosa y sus vecinos, el agua que debería correr por las tuberías terminará lavando los cimientos de sus casas y ensanchando la herida de la cárcava.

Entre el barro y la incertidumbre

La resignación es el clima imperante en la Ruta 1. Si durante los meses de sol, con el terreno seco y las condiciones ideales, no se movió una sola máquina para estabilizar la falla, los vecinos saben que es poco probable que se haga ahora, cuando el suelo es inestable. «Si no lo hicieron en verano, mucho menos ahora que vamos a ingresar al ‘invierno'», exclama una ciudadana. Para ellos, la lluvia no es vida; es el sonido de la tierra desmoronándose bajo sus pies.

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