El presidente del partido opositor Tisza, Peter Magyar (C), se dirige a sus seguidores después de que su partido obtuviera una victoria aplastante en las elecciones generales en Budapest, Hungría, 12 de abril de 2026. Detrás de él, los vicepresidentes Maark Radnai (I) y Agnes Forsthoffer aplauden. (Elecciones, deslizamiento de tierras, Hungría) EFE/EPA/Robert Hegedus HUNGARY OUT

El futuro primer ministro de Hungría, el conservador Péter Magyar, adelantó este lunes su intención de ejecutar una transición «corta y rápida» para desmantelar lo que calificó como el «régimen mafioso» de Viktor Orbán. Tras lograr una mayoría de 138 de los 199 escaños con su partido Tisza, Magyar se prepara para cerrar un ciclo de 16 años de gobiernos ultranacionalistas.

«No tenemos tiempo que perder; el país fue robado y endeudado. Somos el país más pobre y corrupto de la Unión Europea (UE). Los húngaros votaron por el cambio», afirmó Magyar ante la prensa internacional, flanqueado por banderas húngaras y de la UE, un símbolo que Orbán solía omitir en sus actos.

Reformas estructurales y lucha contra la corrupción

Magyar, quien fue miembro del partido oficialista Fidesz hasta hace dos años, anunció medidas drásticas para restaurar el Estado de derecho:

Limitación de mandatos: Propone reformar la Constitución para que ningún jefe de Gobierno pueda ejercer más de dos periodos, medida que se aplicaría de forma retrospectiva a Orbán.

Fiscalía Europea: Hungría solicitará su ingreso en este organismo y creará una oficina especial para localizar fondos europeos malversados.

Transparencia: Acusó al entorno de Orbán, incluido el ministro de Exteriores Péter Szijjártó, de destruir documentos que probarían vínculos irregulares con Rusia.

Giro en la política exterior

El próximo mandatario busca reparar las deterioradas relaciones con Bruselas para desbloquear los fondos comunitarios hoy congelados. En este sentido, Magyar confirmó que no vetará el préstamo de 90.000 millones de euros de la UE a Ucrania, aunque mantiene sus reservas sobre la adhesión inmediata de Kiev al bloque debido al estado de guerra.

En otro cambio significativo, planea devolver a Hungría a la Corte Penal Internacional (CPI), de la que Orbán se retiró en apoyo al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. Pese a este giro, Magyar aseguró que mantendrá una relación pragmática con Israel y una política de tolerancia cero frente al antisemitismo.

Inmigración y libertades civiles

En contraste con sus reformas democráticas, Magyar mantendrá una postura firme en materia migratoria. Confirmó que seguirá aplicando políticas antiinmigración y conservará las vallas fronterizas construidas en 2015. No obstante, se mostró confiado en negociar con la UE para eliminar la multa diaria de un millón de euros que el país paga por violar normativas de asilo.

Respecto a la comunidad LGBTI, criminalizada por la anterior administración, el futuro primer ministro adoptó un tono más moderado: «Todo el mundo debe vivir como quiera y amar a quien quiera, mientras no dañe a otros», señaló.

Magyar concluyó su intervención prometiendo un gabinete de «verdaderos expertos» y una relación de respeto con la prensa independiente, simbolizando el inicio de una era de mayor apertura democrática en Budapest.

 

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