
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció este viernes que el próximo 24 de abril viajará a Caracas para sostener un encuentro con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. La visita se enmarca en un esfuerzo diplomático por estabilizar la región y proponer una hoja de ruta política para el país vecino, la cual Petro define bajo la premisa: «Si Mahoma no viene a mí, yo voy a la montaña».
Durante su intervención en el espacio ‘Los Desayunos’ de RTVE y EFE, Petro planteó la necesidad de que el chavismo y la oposición conformen un gobierno común de «cogobernanza» durante un periodo de uno o dos años. Según el mandatario, esta etapa de transición es indispensable para generar confianza mutua y evitar lo que calificó como el «gran temor» del pueblo venezolano: una «vendetta política» en caso de un retorno abrupto de la oposición liderada por María Corina Machado.
Petro argumentó que este periodo permitiría desembocar en «unas elecciones libres de verdad», advirtiendo que los procesos electorales bajo sanciones internacionales no son democracia, sino «extorsión». Asimismo, aprovechó para marcar distancia con el mandato anterior en Caracas, asegurando que no era «amigo» de Nicolás Maduro y que, en su momento, le instó a dejar el poder si el pueblo así lo decidía.
El fin de la «maldición del petróleo»
Un punto central de su visión para Venezuela y Colombia es la descarbonización de la economía. El dirigente colombiano calificó al petróleo como la «maldición de Venezuela», afirmando que la soberanía de esa nación ha sido erosionada por la dependencia de los hidrocarburos.
«Los yacimientos de ese país y de Colombia matan a la humanidad», sentenció Petro, instando a buscar una alternativa económica que devuelva la «libertad» a los ciudadanos fuera de las rentas fósiles.
Balance de gestión y «fracaso nacional»
En el ámbito interno, Petro hizo un balance agridulce de su política de «paz total». Aunque reconoció que el escaso éxito en las negociaciones con grupos armados es un «fracaso nacional» y personal, defendió sus resultados en seguridad, alegando que Colombia registra actualmente la tasa de homicidios más baja desde 1993.
El mandatario atribuyó la persistencia de la violencia a factores externos, señalando que «la codicia» generada por el consumo de cocaína en Europa sigue alimentando el conflicto. «Cuando los europeos no consuman más o la legalicen, nosotros entraremos en paz», afirmó.
Errores políticos y futuro incierto
A pocos meses de entregar el cargo el próximo 7 de agosto, Petro identificó como su mayor error el haber nombrado a colaboradores que «no servían» o que le «traicionaron» al situarse a la derecha de sus propuestas originales.
Confesó que su futuro tras abandonar el Palacio de Nariño dependerá del resultado de las elecciones: «Si el voto nos regresa al pasado y a la muerte, yo ya no podría subsistir». Concluyó que será el pueblo quien decida si lo envía al ostracismo o si profundiza el camino de una «democracia multicolor».
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