De izquierda a derecha, los cineastas Gabriel Nuncio, Alejandra Márquez, Alejandro Durán y Adán Pérez posan con el Ariel a mejor película por “El Norte Sobre el Vacío” . Foto Efe
 

Con una fuerte influencia de mujeres en las categorías clave y un llamada al Gobierno de México para que otorgue mayores recursos, la industria cinematográfica entregó este sábado los premios Ariel a lo mejor de su cinematografía.

En una ceremonia que salió de la Ciudad de México y fue realizada por primera vez en la ciudad de Guadalajara, capital del estado de Jalisco (oeste de México), la 65 edición del Ariel, el premio cinematográfico más prestigioso de México tuvo a cuatro mujeres y solo un hombre compitiendo por los galardones de Mejor Película y Mejor Dirección.

La sorpresa de la noche fue la cinta “El norte sobre el vacío” que se alzó con el Ariel de oro a la Mejor película y rompió el pronóstico que daba por ganadora a «Huesera», nominada en 17 categorías.

La directora de «Al norte sobre el vacío», Alejandra Márquez Abella llamó a las mujeres «a no soltar estos espacios ganados en la industria».

La cinta compitió contra «Bardo, Falsa crónica de unas cuantas verdades», del laureado director Alejandro González Iñárritu; «La Caída», de Lucía Puenzo, «La Civil», de Tedora Mihai y “Huesera” de Michelle Garza Cervera, todas ellas estrenadas comercialmente y no en festivales.

“Huesera”, la película de terror de la joven cineasta Michelle Garza Cervera que tuvo 17 nominaciones se llevó cuatro premios a Mejor ópera prima, Mejor guión original; Mejores efectos especiales a Raúl Camarena, Gustavo Campos, Miguel Ángel Rodríguez y Juan Carlos Santos y Mejor maquillaje a Adam Zoller.

La realizadora afirmó a los medios de comunicación que la nominación del trabajo de cuatro mujeres en las categorías más importantes es «esperanzador» para una industria cinematográfica dominada por los varones.

«No podemos quitar el dedo del renglón, no es que sea nuevo que estemos aquí, hemos estamos aquí siempre, pero al final de cuentas estamos en un sistema en el que es importante defender las disidencias y la diversidad», señaló.

Celebró que la academia haya reconocido a una cinta del género del terror que no es común ver en este tipo de premios.

«Es tan vasto el género y tenemos mucho que narrar desde nuestra cotidianidad y abrazando el cine de horror, nunca considerándolo como algo menor, sino una gran una herramienta para tratar de desmenuzar lo más complejo del día a día», aseguró.

PELEAR POR RECURSOS

En su primera nominación a los premios Ariel en 20 años, González Iñárritu fue ampliamente reconocido al ganar 8 premios de 12 nominaciones, ente ellas a la de Mejor director y Mejor edición que el realizador recibió junto a Mónica Salazar, además del galardón a Mejor actor para Daniel Giménez Cacho y Mejor fotografía para Darius Khondji.

El filme también obtuvo el premio a Mejores efectos visuales, para Guillaume Rocheron y Olaf Wendt y Mejor Diseño de arte al equipo encabezado por Eugenio Caballero, Mejor Vestuario para Anna Terrazas y Mejor sonido para el equipo encabezado por Santiago Nuñez.

En conferencia de prensa, el tres veces ganador del Óscar, criticó el recorte de recursos para el cine mexicano, cuya industria no ha dejado de producir cortos y largometrajes de calidad.

“No se cumplió lo que se había prometido, a pesar de haber debilitado esos fondos que tenían garantizados la producción sigue siendo poderosa (…) Estamos dando pasos, nos reinventamos, mala hierba nunca muere, los cineastas no moriremos, hay muchas cosas porque luchar y no estamos haciendo nada mal”, dijo.

CONTRA VIENTO Y MAREA

Durante la ceremonia, la directora de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), Leticia Huijara, afirmó que la industria mexicana pudo celebrar “contra todo pronóstico” la edición 65 que estuvo a punto de no ser realizada debido a la falta de recursos económicos.

Huijara hizo un llamamiento a las autoridades federales a “retomar un diálogo abierto” con la comunidad cinematográfica para realizar un análisis conjunto acerca del “mecanismo más adecuado para garantizar el fomento (del cine) de manera autónoma y eficaz”.

En un contexto precario en que la industria del cine ha visto cómo el Gobierno mexicano, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, recortaba los apoyos económicos, la Academia llegó a cancelar su 65 convocatoria ante la falta de recursos económicos.

Finalmente, gracias a los donativos de la compañía de servicios cinematográficos EFD, de académicos y del Gobierno del occidental estado de Jalisco, los Ariel no fueron organizados en la Ciudad de México y tuvieron a Guadalajara como su sede.

Esta descentralización, es “un paso firme en el reconocimiento de la diversidad, la pluralidad de voces y miradas que conforman el universo” de la industria mexicana, aseguró la presidenta.

En la ceremonia fueron entregados tres arieles de oro por trayectoria al director de cine, editor y guionista, Juan Mora Catlett; a la directora, activista y académica, Marcela Fernández Violante y al Departamento de Imagen y Sonido de la Universidad de Guadalajara, semillero de múltiples directores y guionistas.

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