Según especialistas del sector, el país necesitará una inversión mínima de 15.000 millones de dólares —que podría escalar hasta los 40.000 millones— para detener los apagones y estabilizar el suministro de energía este mismo año.

​Cuerpo El colapso actual es el resultado de años de desinversión, falta de mantenimiento preventivo y la fuga de personal técnico calificado. Para entender cómo se llegó a este punto, es necesario mirar hacia la obsolescencia de las plantas termoeléctricas y el deterioro de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar (Guri), que soporta casi toda la carga del país.

​El proceso de recuperación deberá ejecutarse de forma progresiva en las principales subestaciones y redes de transmisión a nivel nacional. Según proyecciones técnicas, la estrategia no solo implica inyectar capital, sino descentralizar la gestión y permitir la participación de actores privados que ayuden a modernizar la infraestructura desde sus cimientos.

 Un dato revelador es que, pese a la crisis, Venezuela cuenta con un potencial de generación instalada que triplica la demanda actual; el problema radica en que apenas una fracción de esa capacidad está operativa.

​Comentario: Según Efecto Cocuyo, la brecha entre la demanda real y la generación efectiva sigue siendo el principal obstáculo para la reactivación económica del país.

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