
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, afirmó este miércoles que el exmandatario Evo Morales «desvaría», rechazando de forma categórica la versión del líder cocalero de que Argentina envió aviones Hércules para trasladar militares, policías y material represivo al país andino.
«Evo Morales desvaría. Un día le sube la temperatura y declara una cosa; hoy día le baja la temperatura y declara otra. Argentina no se merece esa agresión porque su conducta ha sido de ayuda humanitaria», sostuvo Paz durante una conferencia de prensa en la capital boliviana.
El jefe de Estado respondió así a las declaraciones que Morales ofreció a medios argentinos, en las que aseguró, sin presentar pruebas, que aeronaves militares de la vecina nación transportaban «gases lacrimógenos, balines, militares y policías a La Paz» para participar en acciones de contención contra los manifestantes.
El puente aéreo humanitario ante los bloqueos
Paz contrapuso la narrativa del expresidente señalando que la población civil «agradece profundamente» el operativo humanitario coordinado con Buenos Aires. Este despliegue logístico permitió activar un puente aéreo para transportar toneladas de carne de pollo desde el departamento productor de Santa Cruz (este) hasta las ciudades de La Paz y El Alto. Ambos centros urbanos enfrentan un desabastecimiento crítico debido a los bloqueos de carreteras que se extienden desde hace quince días.
Esta asfixia vial ha disparado los precios de la canasta básica y la aguda escasez de gasolina y diésel mantiene paralizado al sector transporte. El panorama ha radicalizado las protestas que ahora exigen la dimisión de Rodrigo Paz, quien asumió la jefatura de Estado hace apenas seis meses.
Cuestionamientos a las credenciales democráticas de Morales
Al ser consultado sobre el impacto diplomático de estos señalamientos, el gobernante boliviano descartó ofrecer una disculpa formal en nombre del país, argumentando que las opiniones de Morales no representan al Estado. Asimismo, fustigó el perfil político del dirigente del MAS, asegurando que «nunca asumió la democracia como suya», sino únicamente como una vía para perpetuarse en el poder y controlar a la sociedad. «Evo Morales no tiene raíces democráticas», sentenció.
Finalmente, el mandatario aprovechó la comparecencia para blindar la agenda exterior de su Gobierno, asegurando que los nexos con el presidente argentino, Javier Milei, se basan en el «respeto, cariño y mutua cooperación», y calificó de «excepcionales» los vínculos actuales con Brasil, Paraguay, Chile y Perú.
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