Uno de los basureros se encuentra cerca del otro, a pocos metros del Polideportivo de Vista al Sol y de la iglesia católica. Foto: Níger Martínez

Lo que debería ser una de las vías más dinámicas y transitadas de la comunidad de Vista al Sol, en San Félix, se ha transformado en un preocupante foco de contaminación ambiental y sanitaria.

La Ruta 1, una arteria vial caracterizada por albergar una gran variedad de comercios de todo tipo, se encuentra actualmente flanqueada por enormes promontorios de basura, una realidad que vulnera la calidad de vida de miles de residentes de la zona.

Epicentro de la contaminación

Los puntos más críticos de acumulación de desechos sólidos se localizan estratégicamente en un área de alta afluencia social, educativa y espiritual. Específicamente, a un costado del Polideportivo Vista al Sol y a escasos metros tanto de la Escuela Técnica Manuel Jara Colmenares como de la iglesia católica local, se erigen dos inmensos vertederos improvisados.

Esta alarmante cercanía con instituciones escolares y templos religiosos mantiene en constante riesgo a los estudiantes y feligreses que hacen vida en el sector, debido a la proliferación de moscas, roedores y malos olores.

Círculo vicioso de la recolección

A pesar de que el servicio de aseo urbano realiza labores en el sitio, la velocidad de acumulación supera con creces la capacidad de respuesta de los recolectores. «Se hace imposible que la gente entienda que este sitio no es un vertedero de basura. Los trabajadores recogen los desechos, se los llevan en los camiones y a los pocos minutos las adyacencias del polideportivo están exactamente igual», lamentó un habitante del sector afectado.

Pedro Luis García, vecino de la comunidad, explicó detalladamente la dinámica del problema. De acuerdo con su testimonio, la frecuencia de la recolección es irregular y fragmentada: «Generalmente pasa un camión de los pequeños y se lleva lo que puede, y cuando pasa la compactadora grande ocurre lo mismo. Como la recolección no es total ni coordinada, siempre queda un remanente que vuelve a crecer. Por este motivo nunca vemos el espacio limpio de forma definitiva».

Comercio informal y supervivencia entre los desechos

La crisis de los desechos también ha dado pie a economías informales basadas en el reciclaje. Para personas como Andrés, los vertederos representan su único medio de sustento diario. Él se dedica a recorrer estos basureros para recolectar botellas de vidrio, plásticos y cartón que luego vende a empresas recicladoras. «Es la única manera que conozco para sobrevivir en este momento», relató mientras hurgaba entre las bolsas acumuladas en la Ruta 1.

Sin embargo, del otro lado de la moneda, los residentes señalan que la persistencia del vertedero se debe en gran medida a la falta de corresponsabilidad de los dueños de los negocios establecidos en la avenida, quienes de manera recurrente depositan sus desperdicios comerciales en las esquinas públicas en lugar de canalizarlos de forma privada.

Indisciplina ciudadana y un problema de vieja data

La matriz del problema parece ir más allá del cumplimiento gubernamental, arraigándose en la conducta de los propios ciudadanos. Habitantes de Vista al Sol denunciaron que estos botaderos son «alimentados» constantemente por personas ajenas a la vereda. «Se ven carros particulares y camiones que llegan desde todos lados a descargar grandes cantidades de basura aquí», apuntó una vecina afectada.

Para la mayoría de los residentes, el colapso ambiental de la Ruta 1 es una situación histórica que obedece más a la falta de cultura ciudadana que a las fallas operativas del sistema de aseo. Los afectados coinciden en que, mientras no existan sanciones severas para los comercios infractores y para los particulares que arrojan basura desde sus vehículos, el polideportivo y las escuelas de Vista al Sol seguirán conviviendo con la inmundicia.

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