Vereda 15 de la ruta I de Vista al Sol, en este sitio estaba sentada la víctima momentos en que se presentaron los asesinos. Foto: Níger Martínez

La mañana en la vereda 15 olía a rumor y a licor. A pocos metros de la Licorería El Yunke, un lazo morado colgaba del portón de la casa donde había vivido Yaniel Farías. El lazo parecía un detalle mínimo, pero esa cinta inédita era la última señal de una presencia que ya no volvería a caminar por las calles de Vista al Sol, en San Fëlix.

Yaniel había regresado hacía apenas dos meses. Se fue a Brasil joven y volvió con la esperanza de rehacer raíces; soñaba con montar una barbería y con criar a sus tres hijos, de 12, 9 y 3 años. No era un hombre de conflictos, dicen los vecinos; lo llamaban ‘El Catire’ con una mezcla de cariño y familiaridad que ahora suena a nostalgia.

La noche del sábado 20 fue distinta. Según testigos, celebró el Día del Padre en la ruta 2, en una rumba donde bailó “con la mujer del diablo”, frase que en el barrio arrastra más sentencia que explicación. Su madre, preocupada, fue a buscarlo a primera hora de la mañana del domingo. Volvieron juntos y se sentaron frente a la casa, con la familia alrededor; la madre, la esposa y la niña de tres años todavía en brazos.

Encapuchados

Eran las ocho de la mañana cuando un vehículo blanco se detuvo. Bajaron dos hombres que, según quienes vieron la escena, se pusieron pasamontañas y empuñaron pistolas. Fueron rápidos, deliberados. Separaron a la madre y a la esposa, apuntaron a Yaniel y sin mediar palabra le dispararon en la frente. El cuerpo cayó, pero los disparos continuaron hasta que la vida se extinguió. Los asesinos huyeron, presuntamente con un tercer cómplice al volante.

El barrio quedó suspendido entre el silencio y la incredulidad. “Todos en el barrio conocen las razones por las cuales murió de esta manera”, dijo un vecino que pidió no revelar su nombre, entregando el rumor que muchos repiten sin poder o querer confirmar. Otros recuerdan a Yaniel como un vecino “sano”, sin problemas de conducta, un hombre que compartía la convivencia cotidiana y que ahora deja tres huérfanos y un proyecto truncado.

Pánico en el barrio

El miedo se siente en las veredas. Voces que antes se cruzaban con naturalidad ahora miran con recelo a las esquinas y a los carros que pasan. Algunos aseguran reconocer a quienes cometieron el crimen, pero el pasamontañas impidió que el barrio viera rostros y nombres. La pregunta que queda es la misma que agita a la comunidad: ¿quién ordenó la muerte y por qué?

La escena, tan cercana y brutal, dejó una estela de preguntas para la justicia y para la memoria colectiva; cómo un baile, una noche y un señalamiento pueden transformarse en sentencia de muerte. En la casa donde colgaba el lazo morado nadie quiso hablar del todo. Los dolientes se limitaron a negar conocimiento; otros, en cambio, no se contuvieron y ofrecieron la versión que el rumor fabrica.

Yaniel, el hombre que volvió de Brasil con un proyecto y tres hijos que ahora quedan huérfanos, fue abatido en la puerta de su hogar. Su madre, su esposa y la niña de tres años tuvieron que presenciar la ejecución, según vecinos. El barrio pide justicia. La policía no ha anunciado hasta ahora a los presuntos autores ni el móvil definitivo. Y en Vista al Sol la vida continúa, como si pudiera, con la ausencia presente y el miedo rondando en cada esquina.

¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!

Facebook X Instagram WhatsApp Telegram Google Play Store