Un abominable crimen mantiene en shock a los habitantes del barrio Haticos II en Maracaibo. Seis jóvenes residentes del sector asfixiaron y golpearon brutalmente a su vecino, Yender Pirela Castillo, de 14 años, hasta causarle la muerte.

La razón del repudiable hecho sería, al parecer, por el amor de una jovencita de entre 15 y 17 años conocida como “Antonella” y quien, según los familiares de la víctima, fungió como carnada de los asesinos. Hoy, tanto ella como los agresores, huyen de la justicia.

Keila González Castillo, madre del menor asesinado, recibió a Versión Final en su casa  este miércoles al mediodía. Apenas contenía las lágrimas, el dolor y la impotencia la abrumaba pues recién había regresado de enterrar al mayor de sus tres muchachos.

Aún abatida por la tragedia que enlutó a su hogar, pero con temple y gallardía, narró cómo seis cobardes y guapetones de barrio, entre ellos “César”, “Evo”, “El Fritica” y “Adrián”, le arrebataron la vida a su primogénito la noche del domingo 25 de diciembre.

Todos en Haticos II saben quiénes son los responsables, dónde viven y a qué se dedican. El crimen lo cometieron a escasas tres casas del hoy fallecido, y menos de 15 minutos.

“Antonella lo vino a buscar, le gritaba que bajara que tenía que hablar una cuestión con él, y aunque mi mamá le dijo que no, que ya era muy tarde para que lo buscara, Yender escuchó. Bajó, salió y se fueron juntos.

 

No tenía ni cinco minutos cuando allá me lo golpearon, me le hicieron de todo. Él regresó a la casa como pudo, abrió la puerta y se tiró en una silla que está en el porche, y ahí quedó muerto mi hijo”, precisó Keila.

La madre desconoce por qué sobrevino la mortal agresión: “Comentan que él estaba con ella ahí y ellos comenzaron a decirles cosas, dijo que no quería problemas, que regresaría a casa, pero uno de ellos lo cacheteó. Luego lo agarran y le dan contra la acera varias veces, cae y otro lo ahorca, hasta que lo mata”.

La familia de Yender asegura que hay testigos del crimen y una cámara de seguridad captó el asesinato. “La gente dice que ella (Antonella) ya tenía a los seis hombres por ahí, que ella fue la coartada. Ella insistió en sacarlo porque ella lo llamó con la voz fuerte, y como todo muchachito enamoradito, él salió a verla”.

La abuela del menor, María Castillo, interrumpió a su hija para exigir a la ley que se haga justicia por el asesinato: “Lo que hicieron es irreparable, no tiene valor, ellos están acostumbrados a hacerle eso a los muchachos, aunque ya hay dos detenidos, los otros siguen huyendo. Desgraciadamente nos tocó a nosotros, mataron a un niño inocente, sin malicia, no merecen estar libres. Dios permitirá que haya justicia”.