Colombo.- El Ministerio de Defensa de Sri Lanka confirmó este miércoles que el ex primer ministro Mahinda Rajapaksa se encuentra bajo protección en una base naval hasta que se rebaje la tensión en el país, tras la violencia el lunes incitada por sus seguidores que causó en la isla nueve muertos y más de 200 heridos.

«Hemos llevado a Mahinda Rajapaksa a la base naval de Trincomalee por su seguridad, después de protegerlo de miles de manifestantes violentos que rodearon su residencia oficial de Temple Trees en Colombo», afirmó el secretario de Defensa, Kamal Gunaratne.

«Tan pronto como la situación vuelva a la normalidad, será reubicado en un lugar de su elección», añadió Gunaratne durante una rueda de prensa en Colombo, después de que se rumorease desde ayer que el ex primer ministro se encontraba en esa base naval.

Mahinda Rajapaksa dimitió como primer ministro en la tarde del lunes, después de que un grupo de sus seguidores desencadenase una ola de violencia al golpear a manifestantes opositores que protestaban desde hace semanas contra el Gobierno por su incapacidad de hacer frente a la grave crisis económica que atraviesa el país.

Inesperadamente, los manifestantes antigubernamentales respondieron de manera contundente a los ataques, dejando la violencia un saldo final de nueve muertos, entre ellos un diputado y dos policías, y más de 200 heridos, a lo que se unió la quema o destrozos de 136 propiedades, incluidas viviendas de políticos vinculados al partido gubernamental, y 61 vehículos dañados.

Los manifestantes, que hasta ese momento habían protestado de manera pacífica, rodearon también la residencia de Temple Trees, hasta que durante la madrugada del martes militares con el apoyo de los antidisturbios sacaron del inmueble al ex primer ministro y lo trasladaron a la base naval.

Esa base naval de Trincomalee en el este de la isla vivió el martes algunas protestas al creerse ya que el ex primer ministro podía estar allí, pero una fuente de la marina esrilanquesa aseguró hoy a Efe que los manifestantes han abandonado la zona.

Las autoridades impusieron desde el lunes un toque de queda en toda la isla que fue ampliado hasta el jueves, y la violencia poco a poco se ha ido disipando, salvo algún caso aislado como choques entre dos comunidades religiosas en Negombo, al norte de Colombo.

El Ministerio de Defensa ha dado orden a los militares de disparar «contra cualquier persona involucrada en el robo de propiedad pública o que cause daños a individuos», mientras el país continúa desde el viernes en un estado de emergencia.

La renuncia del primer ministro causó también la disolución del gabinete, mientras que su hermano y presidente, Gotabaya Rajapaksa, que encabeza el Ejecutivo, llamó a un Gobierno de unidad nacional mientras continúan las peticiones a que presente su dimisión.

Sin divisas suficientes para adquirir alimentos, combustible y necesidades básicas, el país entró hace meses en una espiral inflacionaria y de escasez, y la tensión y el descontento aumentó en la isla a finales de marzo, cuando las autoridades impusieron cortes de luz de más de 13 horas, lo que llevó a la población a salir a las calles para pedir la dimisión en bloque del Ejecutivo de Sri Lanka.

 

EFE