
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este viernes que la administración estadounidense mantiene conversaciones directas con el Gobierno iraní, a pesar de la reanudación de las hostilidades y los ataques cruzados tras la ruptura de la tregua. Sin embargo, el mandatario expresó dudas sobre la disposición de Teherán para concretar un pacto de paz inmediato. «Estamos totalmente preparados y listos para actuar, pero estamos hablando con ellos», declaró Trump a la prensa desde el Despacho Oval, asegurando que, aunque los negociadores persas «quieren hacerse los duros», muestran una actitud de mayor seriedad que en etapas previas.
Amenaza de ataques a infraestructuras
Pese a los canales de comunicación abiertos, Washington mantiene la opción militar sobre la mesa. El presidente estadounidense advirtió que no dudará en ordenar la destrucción de puentes y redes eléctricas en territorio iraní —incluida la capital, Teherán— si la Guardia Revolucionaria mantiene las agresiones contra buques petroleros en el estrecho de Ormuz. La declaración se suma a lo revelado el día previo al portal Axios, donde Trump confirmó que sopesa lanzar un «ataque masivo» de mayor magnitud que las incursiones iniciadas el pasado 28 de febrero. Según reportes de The New York Times, el mandatario encabezó este viernes una reunión de alto nivel con sus principales asesores de seguridad nacional para analizar los siguientes pasos en el frente del Medio Oriente.
Tiempos políticos y advertencia a China y Rusia
Respecto al impacto de la coyuntura internacional en el calendario electoral interno, el gobernante aseguró no sentir presiones por los comicios legislativos de noviembre próximo. «No tengo prisa. Tenemos que hacerlo bien», aseveró al defender que su prioridad sigue siendo una resolución favorable. De forma paralela, mediante un mensaje en Truth Social, Trump afirmó que ni Beijing ni Moscú están proveyendo armamento a Teherán para el conflicto actual, al tiempo que advirtió a ambas potencias que un eventual respaldo militar a Irán traería severas consecuencias diplomáticas y económicas.
Balance de bajas tras el reinicio de los combates
La reactivación de los enfrentamientos en las últimas dos semanas ha dejado un saldo de cuatro militares estadounidenses fallecidos en la reciente ola de violencia, lo que eleva a 18 el número total de efectivos de EE. UU. muertos desde el comienzo de las operaciones bélicas en la región. La situación continúa afectando de manera crítica el flujo de navegación comercial a través del estrecho de Ormuz debido a la reimposición del bloqueo naval sobre las costas iraníes.
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