
Ucrania desplegó una ofensiva nocturna a gran escala al lanzar más de 600 drones contra el área metropolitana de Moscú. Según los reportes de las autoridades locales, la incursión se concentró entre la noche del 28 y la madrugada del 29 de octubre, siendo neutralizados la mayoría de los dispositivos a gran distancia, mientras que 231 artefactos fueron destruidos en las inmediaciones de la capital rusa tras escucharse constantes explosiones en los sectores del sur.
Paralización de aeropuertos y desvíos internacionales
La gravedad del ataque obligó a la aviación civil rusa a aplicar restricciones inmediatas en el espacio aéreo de la capital. Los aeropuertos de Vnúkovo, Domodédovo y Zhukovski suspendieron sus operaciones durante al menos dos horas como medida de seguridad. La medida de emergencia generó interrupciones en el tráfico aéreo comercial, obligando incluso a vuelos procedentes de Turquía a retornar a sus aeropuertos de origen ante la imposibilidad de aterrizar.
Impacto en plantas industriales y provincias periféricas
A la ofensiva sobre Moscú se sumaron incursiones en diversas regiones estratégicas de Rusia. En la provincia de Bashkiria, fragmentos de drones cayeron sobre la Compañía de Soda de Bashkiria —una de las instalaciones químicas más grandes del país— provocando daños menores en su infraestructura. De igual forma, las autoridades locales reportaron la neutralización de 170 drones en Kaluga y 42 en la región de Tula, al sur de la capital.
Balance militar del Ministerio de Defensa ruso
El Ministerio de Defensa de Rusia emitió su parte matutino confirmando la magnitud de la incursión ucraniana a nivel nacional. De acuerdo con el informe oficial, los sistemas de defensa antiaérea lograron interceptar y destruir un total de 1.214 drones de ala fija distribuidos a lo largo de 19 regiones del territorio ruso, en lo que representa uno de los ataques aéreos coordinados más extendidos de los últimos meses.
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