Una de las cafeterías de moda de Lima, considerada capital gastronómica de Latinoamérica, triunfa con cachapas de queso, arepas y pan de guayaba, una pista de que la comida venezolana ya forma parte de la reconocida gastronomía peruana. EFE/ Paolo Aguilar

Una de las cafeterías de moda de Lima, considerada capital gastronómica de Latinoamérica, triunfa con cachapas de queso, arepas y pan de guayaba, señal clara de que la comida venezolana ya integra la reconocida gastronomía peruana, moldeada por fusiones de distintas olas migratorias andinas.

«La arepa es una de esas preparaciones que a muy pocos no les gusta. Es muy noble y acepta lo que le pongas ahí. Creo que se ha ganado el corazón de los peruanos», dice a EFE el chef venezolano Juan Luis Martínez, director de Mérito –puesto 26 entre los 50 mejores restaurantes del mundo y 4° en Latinoamérica–, donde fusiona cocina peruana con venezolana.

Además de Mérito, Martínez dirige Demo, estilosa cafetería abierta todo el día con equipo mayormente venezolano que sirve platos nacionales como si estuvieran en casa. Tras la llegada masiva de venezolanos (pico en 2018), superada la xenofobia inicial, vive una «nueva etapa» para los 1,6 millones de la comunidad en Perú.

Una de las cafeterías de moda de Lima, considerada capital gastronómica de Latinoamérica, triunfa con cachapas de queso, arepas y pan de guayaba, una pista de que la comida venezolana ya forma parte de la reconocida gastronomía peruana. EFE/ Paolo Aguilar

Arepas, cachapas y dulces

Hoy abundan en Lima productos venezolanos: harina para arepas, dulces típicos y productores locales de queso de mano –similar a mozzarella–, antes inalcanzable. Recetas venezolanas se cuelan en bares, restaurantes, cafeterías y puestos callejeros que evocan Caracas.

«Se siente muy bien que en Demo peruanos, americanos y europeos pidan primero la cachapa, vuelvan por más. Hay algo difícil de explicar con palabras», confiesa Martínez.

Sabores que hermanan

Juan Romero, jefe de cocina de Demo, llegó de Venezuela en 2018 para el proyecto de Martínez, cuando la gastronomía venezolana era desconocida en Lima. «Hicimos cachapas y arepas benedictinas; la gente quedó encantadísima», recuerda. Recientemente ampliaron la panadería con cachitos y mini lunch (pan semidulce relleno de jamón y queso).

En últimas Navidades elaboraron pan de jamón: «Nunca había visto tantos venezolanos; venían por dos, por cuatro», evoca Martínez. Mientras salen platos suculentos para locales y turistas que fotografían el estético espacio, Romero destaca que Demo atrae multinacionales, pero «orgánicamente, mayormente venezolanos trabajando aquí buscan conectar con su gastronomía. Es muy lindo».

Una de las cafeterías de moda de Lima, considerada capital gastronómica de Latinoamérica, triunfa con cachapas de queso, arepas y pan de guayaba, una pista de que la comida venezolana ya forma parte de la reconocida gastronomía peruana. EFE/ Paolo Aguilar

Fusión con valor

En Mérito y Clon, Martínez integra salsa guasacaca, arepas y elementos venezolanos a platos peruanos como ceviche o pan con pejerrey. «Esta fusión tiene valor importante en esta nueva etapa del Perú, que siempre recibe con brazos abiertos culturas que hoy se sienten muy peruanas», indica.

La migración es ingrediente clave de la gastronomía peruana, enriquecida por influencias españolas, africanas, chinas, japonesas e italianas en siglos pasados.

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