Personas caminan frente a oficinas de aerolíneas este lunes, en La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto Mastrascusa

La suspensión temporal de todos los vuelos desde Canadá deja al turismo cubano en una posición extremadamente delicada, ya que este país representa más del 40% de sus visitantes internacionales.

Desde este martes, Cuba carece de combustible para aviones debido al asedio petrolero impulsado por Estados Unidos, lo que obligó a las cuatro principales aerolíneas canadienses —Air Canada, WestJet (dueña de Sunwing) y Transat— a cancelar temporalmente sus operaciones hacia la isla.

En cuestión de horas, las compañías anunciaron en términos similares la paralización de vuelos por el déficit de combustible, a la espera de una evolución en la situación para reanudar servicios. Se cancelaron más de un centenar de vuelos semanales, en plena temporada alta de diciembre a febrero, cuando Cuba recibe la mayor afluencia de turistas canadienses.

Las aerolíneas informaron que fletarán aviones vacíos desde Canadá para repatriar a los viajeros varados. Sin cifras oficiales, estimaciones sitúan en unos 25.000 el número de canadienses actualmente de vacaciones en la isla.

Coincidentemente, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Canadá actualizó su aviso para Cuba, recomendando «un alto grado de precaución» por apagones, déficits de comida, medicinas y combustible, incluso en hoteles. «La situación es impredecible y puede deteriorarse, afectando la disponibilidad de vuelos a corto plazo», advierte el comunicado, similar a revisiones recientes de EE.UU., España, Argentina y Reino Unido.

Esta medida contrasta con aerolíneas de España, México y Panamá, que anunciaron ajustes operativos —como escalas técnicas para repostar o cargas extras de combustible— para mantener sus rutas.

Mercado prioritario en jaque

La desaparición temporal del mercado canadiense es un golpe devastador para el turismo cubano, sector esencial por su peso económico y generación de divisas, ya en declive.

Según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), Cuba recibió 1,8 millones de turistas en 2025 —el peor registro desde 2002, excluyendo la pandemia—, de los cuales 754.010 (41,5%) eran canadienses.

El economista cubano Miguel Alejandro Hayes calcula, con base en datos oficiales recientes, que esta ausencia implicaría un derrumbe del 50% de los ingresos turísticos, una caída del 3% del PIB y una contracción del 8% en exportaciones.

Contexto de crisis total

Cuba arrastra una crisis profunda, con caída acumulada del PIB superior al 15%, escasez de bienes básicos, apagones prolongados, inflación galopante, dolarización parcial y migración masiva.

El recrudecimiento de la presión estadounidense —tras la intervención militar en Caracas el 3 de enero que capturó a Nicolás Maduro, y la orden presidencial de Donald Trump el 29 de enero amenazando aranceles a proveedores de crudo— cortó envíos de Venezuela (30% de necesidades energéticas cubanas en 2025), México y Rusia.

Expertos en seguimiento de petroleros confirman que, desde el 9 de enero, no han atracado buques con crudo o derivados importados. Cuba cubre solo un tercio de su demanda con producción nacional.

El país se paraliza progresivamente: apagones extendidos, gasolineras cerradas y servicios públicos (hospitales, transporte, oficinas) reducidos a lo esencial, reminiscentes de la pandemia. Los mercados se mantienen surtidos por ahora.

El Gobierno cubano anunció la semana pasada un paquete de medidas de contingencia para subsistir sin importaciones petroleras.

 

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