
La falta de agua potable en las tuberías de Villa Colombia y urbanizaciones aledañas de la parroquia Cachamay, en Puerto Ordaz, ha desatado un caos que afecta el presupuesto familiar, la higiene diaria y el normal desarrollo de las actividades escolares. Habitantes denuncian que el suministro es intermitente: cuando llega, solo dura una hora, insuficiente para llenar tanques o tambores.
Vecinos de Villa Colombia, ubicada junto a Villa Central, urbanización Mendoza, Los Peregrinos, Villa Alianza, José Gregorio Hernández y Los Monos, todas en la parroquia Cachamay, aseguran que nunca habían sufrido tanto por la ausencia del vital líquido.
«El servicio empezó a desmejorar tras la salida del exgobernador Rangel Gómez de la gobernación», reveló un residente que pidió anonimato. Estas comunidades, surgidas de proyectos habitacionales de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y entidades bancarias tras los 74 años de fundación de Puerto Ordaz, ahora enfrentan gastos extras: comprar un botellón de agua potable desequilibra los presupuestos hogareños.
Villa Colombia, es una de las comunidades que está cerca del río Caroní y del embalse de la represa Macagua y es una de las más perjudicadas del suministro de agua por tuberías.
Colegios en crisis por la sequía
La escasez golpea duro en los centros educativos. En la Escuela Nacional Básica Villa Colombia, los alumnos deben llevar agua para beber, y en ocasiones son desalojados antes de tiempo por la insalubridad.
«La falta de agua genera olores putrefactos en los baños; las mujeres de mantenimiento no pueden limpiarlos sin suministro adecuado», denunció un representante. La dirección clausuró varios sanitarios, dejando solo algunos para niñas y niños, pero el plantel carece de tanques de almacenamiento, soynuevaprensadigital.com intentó verificar con directivos, pero no estaban autorizados a responder.
El Centro de Educación Inicial Simoncito Luis Alfonzo Escalona H., con más de 100 pequeños, sufre igual; su tanque está deteriorado, con el sistema de llenado descompuesto, obligando a las maestras a despachar a los niños temprano para evitar riesgos sanitarios.
Voces de la comunidad: gastos y frustración diaria
María López, una adulta mayor, regresaba exhausta de un negocio con una carrucha cargada de un envase de casi 20 litros. «Gasto casi 180 bolívares diarios en agua para consumo humano y oficios domésticos, porque en casa no llega», explicó. «Sale un día sí y otro no, a veces ausente por días. Cuando chorrea, dura solo una hora, sin tiempo para llenar un tambor, solo recipientes pequeños. Llega en la mañana o tarde, pero sale sucia, como chocolate, no apta para beber».
Otro vecino destacó la desigualdad: «Los más perjudicados son quienes no tienen bombas; la poca agua que llega se va rápido para los que sí las tienen». Genaro Sánchez, otro afectado, contó que el consejo comunal recolectó firmas y entregó una carta a Hidrobolívar solicitando soluciones urgentes, pero hasta ahora no hay respuesta.
Esta crisis exige atención inmediata de las autoridades para restaurar el servicio en estas comunidades históricas de Cachamay.
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