El canciller de Costa Rica, Manuel Tovar, concede una entrevista a EFE con motivo de su visita a Bruselas, durante la cual se reunirá con representantes de las instituciones europeas.EFE/ Olatz Castrillo

Costa Rica espera que, en esta nueva legislatura de la Unión Europea (UE), el bloque comunitario tenga una mayor presencia a todos los niveles en Centroamérica. Para el país centroamericano, la UE es un socio con una «vinculación histórica» con el que desea colaborar de manera más estrecha, especialmente ante el reto común del crimen organizado, según explicó este martes en entrevista con EFE su canciller, Manuel Tovar Rivera.

Dos semanas después de que la conservadora Laura Fernández asumiera la presidencia del país, Tovar ha visitado Bruselas como un destino prioritario de su agenda internacional. Esta gira europea se realiza tras una escala en Nueva York, donde el ministro promocionó la candidatura de Rebeca Grynspan a la secretaría general de la ONU.

«El multilateralismo ha sido el púlpito para hacer valer nuestra voz y la línea de defensa para un país desarmado», recalcó Tovar. Asimismo, aseguró que Costa Rica y la UE coinciden plenamente en la necesidad de «reformarlo, no desde la ortodoxia, sino desde el pragmatismo y el realismo».

El jefe de la diplomacia costarricense, que se reunirá en la capital belga con la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Seguridad, Kaja Kallas, dejó claro que ambas partes comparten una visión de mundo donde el derecho internacional y el sistema basado en reglas «deben volver a ser un referente y un seguro contra la improvisación y la ley de la selva».

Frente común contra el narcotráfico

Tovar afirmó que el interés en que la UE aumente su presencia en Latinoamérica responde a múltiples motivos. Uno de los principales es lograr una mayor cooperación en la lucha contra los cárteles trasnacionales que envían droga al mercado europeo utilizando a Costa Rica como vía de tránsito, ya que el país no es productor ni distribuidor.

En ese sentido, apuntó a una posible ampliación de la colaboración con Europol o, de manera bilateral, con los países de la UE que albergan los principales puertos del continente, como Róterdam (Países Bajos), Amberes (Bélgica) o Algeciras (España), destinos habituales de los contenedores procedentes de Costa Rica.

«Hay un reto enorme y compartido en la lucha contra los cárteles transnacionales», enfatizó el canciller, tras recordar que «no hay oferta si no hay demanda», la cual proviene principalmente de Estados Unidos y Europa.

Empuje comercial y tecnológico

El ministro destacó los logros alcanzados en materia de comercio gracias al acuerdo de asociación con Centroamérica, el primero que logró el bloque comunitario de región a región. Según Tovar, este tratado «ha potenciado el vínculo económico y la inversión europea, generando oportunidades de empleo digno para nuestra gente».

«Los servicios tienen cada vez mayor relevancia en la balanza comercial», subrayó, al tiempo que puso de relieve el interés de su país en una Europa que sea «líder en esta nueva era de transformación y avances tecnológicos en inteligencia artificial» y servicios digitales.

Por el contrario, respecto a China, el ministro reconoció el marcado desequilibrio en la balanza comercial. «Quizás nuestra propuesta de valor no responde al interés chino», explicó, argumentando que Costa Rica no posee las materias primas (como el litio) que alimentan la industria de ese país. Por ello, mientras intentan reforzar dicha relación, Costa Rica «sigue mirando hacia otros mercados».

Con Europa, en cambio, la situación es distinta. «La oferta comercial se ha sofisticado. Ya no solamente exportamos café, banano y piña; ahora nuestro principal producto de exportación son los dispositivos médicos, y estamos sumando servicios y semiconductores», resumió.

El desafío democrático en la región

Para Tovar, «no hay duda» del interés de la UE en Latinoamérica, a pesar de que la atención internacional esté concentrada en «zonas calientes» como Ucrania u Oriente Medio, crisis que Costa Rica considera que le afectan a pesar de la distancia geográfica.

Durante su visita, el canciller recordará que la democracia no se puede dar por «consolidada» en varios países latinoamericanos, y mostró su inquietud por la situación en Bolivia, Nicaragua, Cuba, Venezuela y Haití.

Especialmente enfatizó la preocupación por su vecino, Nicaragua, recordando que la cláusula democrática del acuerdo de asociación con la UE exige un comportamiento democrático a todos sus socios. «Creo que Europa tiene que exigir que los Estados partes, sean quienes sean, resguarden sus obligaciones internacionalmente adquiridas», afirmó.

Al ser preguntado sobre las dificultades de la UE para obtener un asiento en las mesas de negociación de paz en Ucrania o en las crisis de Oriente Medio, Tovar fue rotundo: «Europa puede ocupar el lugar del mundo que Europa quiera ocupar».

«Hay mucha expectativa en el mundo de una mayor presencia y liderazgo europeo en las situaciones de mayor tensión y complejidad geopolítica. Europa tiene los recursos, los medios y el liderazgo para tener una mayor presencia global», concluyó.

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