Personas asisten a un acto por el Día de la Independencia de Brasil donde participa el candidato a la Presidencia de Brasil, Flávio Bolsonaro, este lunes, en la Avenida Paulista, en São Paulo (Brasil). EFE/Isaac Fontana

Ante la percepción de que la democracia representativa ofrece escasas soluciones a sus demandas, los jóvenes brasileños encaran las elecciones de octubre divididos entre la apatía hacia las estructuras tradicionales y la atracción por candidaturas alternativas construidas en plataformas digitales.

Este desencanto ya se refleja en las cifras del padrón electoral. Dado que en Brasil el sufragio es voluntario para los menores de edad, el contingente de votantes inscritos de entre 16 y 18 años cayó casi un 15 % con respecto a las presidenciales de 2022, pasando de 4,2 a 3,6 millones de registros según la Justicia Electoral.

Para Marco Teixeira, politólogo de la Fundación Getúlio Vargas (FGV), este comportamiento no responde a una falta de interés en los asuntos públicos, sino a un desfase estructural entre las instituciones y las expectativas de la juventud. Los partidos tradicionales mantienen esquemas presenciales, jerárquicos y cerrados que chocan con la dinámica tecnológica e interactiva en la que conviven las nuevas generaciones.

El auge de los candidatos alternativos

El distanciamiento respecto a los canales institucionales ha debilitado la confianza pública y facilitado el avance de discursos marcadamente críticos contra la separación de poderes. Esta coyuntura favorece a figuras emergentes que, aunque distantes de los principales aspirantes —el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro—, registran un crecimiento continuo en los entornos digitales.

Líderes emergentes como Renan Santos, respaldado por la agrupación Misión, han captado la atención del electorado joven mediante discursos enfocados en la ineficacia de la clase política tradicional. Estas campañas utilizan las redes sociales para construir comunidades digitales caracterizadas por una estructura flexible que contrasta con la rigidez de las cúpulas partidistas.

Una insatisfacción de escala regional

La desconexión juvenil en Brasil se enmarca en un fenómeno de insatisfacción presente en toda América Latina. Según Claudio Providas, representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Brasil, existe un desfase evidente entre la formación académica de los jóvenes y las demandas reales del mercado laboral, lo que genera desempleo o subempleo.

A este escenario se suma la presión por acceder a mejores niveles de vida y consumo, frente a un Estado que en ocasiones no logra garantizar servicios públicos básicos. De acuerdo con el análisis del PNUD, neutralizar esta tendencia requiere comprender las nuevas dinámicas de participación digital, fortalecer los programas educativos y promover el debate público basado en evidencias frente a los ciclos de desinformación.

¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!

Facebook X Instagram WhatsApp Telegram Google Play Store