Washington.- Estados Unidos incluyó este jueves a Nicaragua, Afganistán, Argelia y Lesoto en su «lista negra» de países que no hacen lo suficiente para combatir el tráfico de personas, una medida que puede llevar a la imposición de sanciones, y mantuvo entre otros a Venezuela, Cuba, Rusia, Irán y Corea del Norte.

«EE.UU. no se mantendrá al margen mientras otros Gobiernos someten a sus ciudadanos a la trata de personas y los oprimen», manifestó el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, en la presentación del informe anual sobre el tráfico de personas, relativo a 2019.

La inclusión en la «lista negra» puede llevar a la imposición de sanciones como la congelación de la ayuda no humanitaria y no comercial para los países sancionados o la exclusión de préstamos de instituciones, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), si así lo decide el presidente de EE.UU., Donald Trump.

En la «lista negra» aparecen 19 países, tres menos que el año pasado, y esta vez cambiaron algunos de sus integrantes con la entrada de Nicaragua, Afganistán, Argelia y Lesoto y la salida de otras siete naciones (Arabia Saudí, Mauritania, Gambia, Guinea Ecuatorial, la República Democrática del Congo, Bután y Bielorrusia).

Nicaragua había estado en un listado de observación durante tres años consecutivos y este año el Departamento de Estado decidió castigar al país por no «cumplir completamente los estándares mínimos para la eliminación del tráfico de personas y no estar haciendo esfuerzos significativos para ello».

Específicamente, EE.UU. apuntó a la falta de investigaciones judiciales y condenas contra traficantes de personas, así como a la vulnerabilidad de las víctimas y la «corrupción endémica entre funcionarios y la extendida complicidad» dentro del Gobierno con este tipo de crímenes.

Por su parte, Afganistán fue incluido en la lista negra por la falta de políticas para acabar con la trata, que en este país es especialmente cruel con los niños, reclutados para la guerra y explotados sexualmente.

En concreto, EE.UU. asegura que dentro de la Policía y el Ejército afgano se han extendido la práctica del Bacha Bazi, niños obligados a travestirse y bailar para hombres, que a menudo son esclavizados y sometidos a abusos sexuales.

Según el informe, la Policía y especialmente comandantes de puntos de control en lugares remotos abusan de esos menores, mientras que el Ministerio del Interior afgano ha negado las denuncias y se ha rechazado abrir investigaciones, de manera que los crímenes quedan impunes.

Este año por primera vez el informe usa el término «trata de personas autorizada por el Estado» para referirse a aquellos Gobiernos que no solo no protegen a sus ciudadanos, sino que ellos mismos actúan como traficantes, explicó a un reducido grupo de periodistas John Richmond, el jefe de la unidad contra trata de personas de la diplomacia estadounidense.

EE.UU. señala a diez países como «patrocinadores» de la trata: Afganistán, Bielorrusia, Birmania, China, Cuba, Eritrea, Corea del Norte, Rusia, Sudán del Sur y Turkmenistán.

El Departamento de Estado estima que 25 millones de personas todo el mundo sufren bajo el yugo de esta lacra, una cifra que equivale a los habitantes de Australia.

 

EFE

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