Nelson Portillo, padre de Nelson Davián Portillo de catorce años, uno de los tres hondureños fallecidos hallados en el vagón de un tren en Laredo, Estados Unidos, habla durante una entrevista con EFE este domingo en el municipio de San Juan Pueblo (Honduras). EFE/Germán Reyes

Nelson Portillo, residente de la comunidad de San Juan Pueblo en Atlántida, enfrenta hoy la peor pesadilla de un padre migrante. Tras confirmarse que su hijo, Nelson Davián Portillo, de 14 años, fue uno de los fallecidos por hipertermia en un vagón de tren en Laredo, Texas, el hombre ha iniciado una carrera contra el tiempo para obtener una visa humanitaria que le permita asistir al último adiós del menor.

Nelson Davián formaba parte de un grupo de siete migrantes —tres hondureños y cuatro mexicanos— que murieron asfixiados por el calor extremo dentro de un tren de carga. El adolescente, que estaba a meses de cumplir los 15 años, es descrito por su padre como un joven alegre y dedicado a sus estudios, quien cursó hasta el noveno grado en Estados Unidos, país donde residió durante 11 años antes de un breve y fatal retorno a Honduras.

Nelson Portillo, padre de Nelson Davián Portillo de catorce años, uno de los tres hondureños fallecidos hallados en el vagón de un tren en Laredo, Estados Unidos, muestra una imagen de su hijo durante una entrevista con EFE este domingo en el municipio de San Juan Pueblo (Honduras). EFE/Germán Reyes

Una familia dividida por la frontera

La historia de los Portillo es el reflejo de la crisis migratoria regional. El padre relata que él mismo migró en 2014 y logró establecerse en Atlanta, donde vivió con su familia hasta 2019, cuando una ruptura sentimental lo trajo de vuelta a Honduras. A inicios de este año, su expareja regresó al país con sus dos hijos, pero poco después decidió emprender nuevamente el peligroso viaje hacia el norte sin que Nelson estuviera plenamente consciente de los riesgos que corrían los menores.

Ventura Portillo, abuelo de Nelson Davián Portillo de catorce años, uno de los tres hondureños fallecidos hallados en el vagón de un tren en Laredo, Estados Unidos, habla durante una entrevista con EFE este domingo en el municipio de San Juan Pueblo (Honduras). EFE/Germán Reyes

El fatal desenlace del trayecto

Según los informes, la madre decidió continuar el camino solo con su hijo menor a la altura de Monterrey, México, enviando a Nelson Davián con Josué Zerón, otro de los migrantes que perdió la vida en el vagón. La tragedia golpeó a la familia cuando el tren quedó varado bajo el sol texano. El abuelo del menor, Ventura Portillo, lamentó la falta de comunicación previa: “No nos dábamos cuenta de que habían tomado el camino de regreso, solo a encontrarse con la muerte”.

Gestiones para el último adiós

Actualmente, existe una discrepancia familiar sobre el destino final de los restos del adolescente. Mientras la madre planea realizar el velatorio en Atlanta, el padre desea que su hijo descanse en «la tierra que lo vio nacer». Nelson Portillo ha confirmado que la Cancillería de Honduras ya se puso en contacto con él para tramitar la posible repatriación o, en su defecto, facilitar el permiso especial para que pueda viajar a despedirse de su hijo en territorio estadounidense.

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