
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó este domingo su firme apoyo al festival de oración «Rededicate 250», un evento masivo celebrado en la Explanada Nacional de Washington. El mandatario, quien recientemente regresó de una gira oficial por China, utilizó su red social Truth Social para saludar a los asistentes y subrayar la importancia de recuperar lo que él denomina los orígenes cristianos de la nación.
Aunque el presidente no asistió físicamente, su presencia se hizo sentir a través de un mensaje grabado proyectado en pantallas gigantes ante miles de personas. El acto, diseñado para durar nueve horas, contó con la participación de figuras clave de su administración, incluyendo al secretario de Estado, Marco Rubio, y al secretario de Defensa, Pete Hegseth. También se sumaron el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y diversos líderes del sector evangélico, consolidando una alianza estrecha entre el poder político y la fe.

Un Jubileo por el 250 aniversario
El evento, titulado oficialmente ‘Rededicando el 250 aniversario: un Jubileo Nacional de Oración, Alabanza y Acción de Gracias’, se enmarca en las celebraciones previas al gran aniversario del 4 de julio. La organización de este encuentro ha generado controversia al combinar donaciones privadas con el uso de fondos públicos, lo que ha intensificado el debate nacional sobre los límites de la libertad religiosa y la neutralidad del Estado en eventos de carácter confesional.
Agenda de institucionalización de la fe
Desde el inicio de su segundo mandato en enero de 2025, la Casa Blanca ha implementado una serie de medidas para integrar la visión cristiana en el aparato gubernamental. Entre estas acciones destacan la creación de una Oficina de Fe y la firma de una orden ejecutiva destinada a eliminar el «sesgo anticristiano» dentro de las agencias federales. Estas políticas han provocado que organizaciones civiles y sectores de la oposición eleven sus críticas, denunciando un menoscabo sistemático de la histórica separación entre Iglesia y Estado.

El panorama religioso de la sociedad estadounidense
El impulso de estas medidas ocurre en un contexto de diversidad religiosa cambiante. Según datos del Centro Pew, el 62 % de la población estadounidense se identifica como cristiana, dividida principalmente entre evangélicos (23 %) y católicos (19 %). No obstante, existe un creciente 29 % de ciudadanos sin afiliación religiosa y un 7 % que profesa credos como el judaísmo, el islam, el budismo o el hinduismo, sectores que observan con cautela la nueva dirección ideológica de la administración Trump.
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