
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, sostuvo este miércoles una serie de encuentros estratégicos con figuras clave de la industria tecnológica estadounidense. El mandatario conversó con los empresarios Peter Thiel y Cully Cavness sobre las oportunidades que el país ofrece para el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), apalancado por su vasta disponibilidad de energía renovable.
A través de sus redes sociales, Peña calificó a Peter Thiel, cofundador de Palantir Technologies, como «uno de los inversores más visionarios del mundo». El jefe de Estado enfatizó que Paraguay posee los pilares necesarios para atraer capitales de largo plazo: estabilidad, crecimiento sostenido y una economía en pleno proceso de transformación digital.
Asimismo, tras su reunión con Cully Cavness, el mandatario destacó el interés del cofundador de Crusoe AI en la infraestructura energética paraguaya. Esta compañía, enfocada en servicios en la nube para IA, ve en el excedente de energía limpia del país un recurso estratégico para potenciar sus operaciones regionales.
Paraguay como sede de centros de datos
El jefe del Gabinete Civil de la Presidencia, Javier Giménez, reafirmó que ambas visitas representan «referencias mundiales» en la creación de centros de datos para inteligencia artificial. Giménez reveló que las conversaciones están avanzadas y que los empresarios exploran activamente a Paraguay como sede operativa.
«Intentamos darle protagonismo al verdadero motor de nuestra economía, que es el sector privado», señaló el funcionario durante una rueda de prensa desde la residencia presidencial.
El pragmatismo ante la controversia ideológica
La visita de Thiel no ha estado exenta de atención debido a sus recientes posturas políticas. A finales de abril, el magnate publicó un manifiesto basado en el libro ‘The Technological Republic’ (2025), donde aboga por el rearme de potencias y la participación directa de Silicon Valley en la defensa estadounidense, además de haber expresado críticas históricas al sistema democrático.
Al respecto, el Gobierno paraguayo mantuvo una postura pragmática. Javier Giménez aclaró que la visión del Ejecutivo es recibir inversiones independientemente de las opiniones personales o credos de los empresarios. «No hacemos juicios de valor sobre lo que pueda pensar un empresario en sus tiempos libres; lo que exigimos a los empresarios que vengan es hacer una sola cosa: respetar las leyes», sentenció el jefe del Gabinete.
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