
Vecinos de sectores céntricos como Villa Central, Mendoza, Castillito y Villa Colombia expresan profunda preocupación por el deterioro progresivo de los servicios básicos, incluyendo agua potable intermitente, fallas en el aseo urbano, calles inundadas de huecos, apagones eléctricos constantes e inseguridad rampante.
En recorrido por estas comunidades, residentes coinciden en la apatía evidente de instituciones gubernamentales ante sus reclamos. «Mientras pasan los años, más crece la desidia», afirmó Pedro Vargas, morador de urbanización Mendoza con más de 30 años en el sector, a corta distancia de la Escuela Fe y Alegría.
Vargas detalló que gran parte de los habitantes restantes en Mendoza son adultos mayores, quienes se ingenian diariamente para conseguir agua para labores domésticas. «Cada afectado debe contar con 180 bolívares para comprar un botellón de agua para el consumo», relató, subrayando que este es el día a día en una comunidad fundada hace más de 70 años.
A pesar de múltiples gestiones ante organismos estatales, no obtienen respuestas. Vargas atribuye el cierre masivo de negocios como: supermercados, hoteles, residencias, restaurantes, directamente a la carencia crónica de agua por tuberías, lo que ha diezmado la actividad comercial local.
Cárcava subterránea amenaza colapso vial
En calle Carípito, entre Ucepín y Guacharo, una cárcava subterránea generada por fractura de tuberías de aguas negras ha agrietado el asfalto, poniendo en riesgo inminente el colapso de la vía. «El agua socavó por debajo sin que alcaldía ni gobernación resuelvan», denunció un vecino.
La comunidad ha vertido escombros al cráter para contenerlo provisionalmente, pero el hundimiento avanza.
Actualmente se surten de un manantial al final de Carípito junto al estadio, aunque el agua no es apta para consumo humano y solo sirve para oficios domésticos.
Aseo deficiente, fallas eléctricas y baches destructivos
Ángel Guzmán, otro residente, lamentó la irregularidad del aseo urbano: «Ahora hay que acechar la volqueta, sacar la basura y correr tras el camión». Las fluctuaciones eléctricas han destruido electrodomésticos como neveras, aires acondicionados y televisores, imposibles de reemplazar para muchas familias.
«No se digan los huecos en las calles que han acabado con el parque automotor de la ciudad», apuntó Guzmán. Los baches profundos convierten el tránsito en una odisea diaria.
Residentes exigen a la alcaldía de Caroní, gobernación del estado Bolívar y Gobierno nacional intervenciones urgentes para aliviar estas deficiencias estructurales. La crisis multiservicio amenaza con hacer inhabitables estos sectores históricos de Puerto Ordaz, otrora pujantes comunidades industriales.
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