Personas se enfrentan con la Policía de Argentina durante una protesta contra la reforma laboral este miércoles, en Buenos Aires (Argentina). EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

La protesta contra la reforma laboral de Javier Milei, debatida este miércoles en el Senado argentino, culminó en una batalla campal en las calles de Buenos Aires. Policías lanzaron gases lacrimógenos, chorros de agua y balas de goma, mientras manifestantes respondieron con piedras y cócteles molotov.

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, reportó inicialmente tres gendarmes y un policía heridos, más dos detenidos, vía X. Sin embargo, EFE y otros medios presenciaron decenas de arrestos, y fuentes locales hablan de hasta 14 heridos en total. «Grupos de izquierda actuaron con violencia premeditada y armamento casero», acusó Monteoliva, amenazando: «Las van a pagar».

Tensión en el Congreso y la calle

La sesión maratónica en el Senado comenzó al mediodía para discutir la Ley de Modernización Laboral, que revolucionaría las condiciones de trabajo en uno de los países más sindicalizados del mundo. Convocados por la CGT y otros gremios, los manifestantes llegaron a la Plaza del Congreso alrededor de las 15:00 hora local.

Un grupo de unas 30 personas encapuchadas derribó vallas perimetrales, desatando la represión. En el caos, explotaron cócteles molotov contra vehículos policiales, y motorizados dispararon gas pimienta y balas de goma. Hacia las 18:00, federales irrumpieron en la plaza, deteniendo a manifestantes a rastras.

La plaza quedó vacía antes del anochecer, sin una masiva concurrencia inicial. Soledad Mosquera (ADEMYS) la tildó de «esclavitud laboral»; el diputado Juan Carlos Giordano (Izquierda Unida), de «esclavista y proempresarial».

Mientras el Senado, custodiado por la policía, sigue debatiendo bajo alta tensión, sindicatos expresan perplejidad por los cambios radicales al mundo obrero argentino.

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