

El cansancio extremo se refleja en los rostros de los rescatistas voluntarios que arribaron a la Plaza Monumental de Ciudad Guayana. Tras sobrevivir a más de 72 horas sin dormir trabajando entre escombros, un pequeño grupo regresó de la «zona cero» en La Guaira —devastada por los sismos del pasado miércoles— con un único propósito: reabastecerse de equipamiento especializado para volver de inmediato a salvar a quienes aún respiran bajo las ruinas.
El viaje hacia el epicentro de la tragedia comenzó la noche del jueves, cuando más de 110 voluntarios y 150 motorizados partieron por vía terrestre impulsados por la urgencia.
Un trayecto lleno de obstáculos
Manuel Vegas, estudiante y rescatista voluntario, relató que el trayecto estuvo lleno de obstáculos; su motocicleta sufrió una falla que lo separó del grupo, pero logró unirse a ciclistas rescatistas de México y El Salvador para lograr ingresar a las áreas afectadas.
Una vez en La Guaira, los voluntarios se adentraron en sectores como Los Corales, Tanaguarena, La Igualdad, Playa Grande y Los Cocos. En muchas de estas zonas, la maquinaria pesada y la asistencia gubernamental aún no habían logrado ingresar.

Los rescatistas se enfrentaron a un escenario dantesco marcado por edificaciones totalmente derribadas, el olor a cadáveres y la dura tarea de recuperar cuerpos sin vida. La inmersión en la labor fue tan profunda y traumática que, al llegar a Guayana y ser entrevistados, la desorientación era evidente, llegando al punto de preguntar: ¿Qué día es hoy?.
»Regresamos para poder abastecernos y descansar un poco, porque ya tenemos 72 horas que no hemos podido ni dormir. Vamos a recuperar fuerzas porque vamos a volver más equipados», explicó el rescatista voluntario Johnson Torres, destacando que aún hay un alto índice de personas con vida atrapadas en las estructuras.

Un llamado de auxilio distinto
El llamado de auxilio desde el campo ha cambiado. Vegas enfatizó que la prioridad absoluta ahora son los insumos médicos, por encima de la ropa o la comida.
Simultáneamente, Miguel Pereira, enfermero y socio fundador de Rotaract Salto Ángel, a través de su cuenta de Instagram, destacó desde el lugar de los hechos que «no es lo mismo sacar escombros con las manos que con herramientas», subrayando la urgencia de enviar herramientas para rescate como escardillas, chicoras, palancas, discos de esmeril, esmeriles, cortadores inalámbricos y mandarrias de 15 kg.
Asimismo, artículos de descanso y refugio como colchones, carpas, toldos, lonas, cobijas y almohadas.
Como muestra de la magnitud y dureza de esta misión, de los más de 110 voluntarios que partieron inicialmente desde Guayana, solo tres regresaron este domingo.
Mientras que otros rescatistas permanecen adentrados en la zona cero enviando información vital, el grupo que retornó ya esta planificando un vuelo para este mismo martes, buscando acortar las 10 horas de viaje terrestre y reintegrarse rápidamente a la carrera contra el tiempo, declaraciones de los voluntarios.
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