Fotografía de archivo del presidente interino de Perú, José María Balcázar, durante una rueda de prensa, en Lima (Perú). EFE/STR

El presidente interino de Perú, José María Balcázar, lanzó este miércoles una dura autocrítica hacia la clase política tradicional del país, incluyéndose a sí mismo en el grupo de «improvisados». Durante una visita oficial a la ciudad amazónica de Iquitos, el mandatario de 83 años aseguró que los resultados de las elecciones generales de abril pasado son un mandato directo de la juventud por una renovación total.

«Las últimas elecciones son un claro ejemplo de lo que quieren los jóvenes del Perú; ya no quieren políticos improvisados como hemos sido nosotros. Quieren gente nueva, caras preparadas que entren al servicio del país», sostuvo el gobernante, quien instó a las nuevas generaciones a mantener la esperanza ante un cambio de ciclo que considera inminente.

Crítica institucional y llamado al diálogo

Balcázar lamentó que la legislación actual dificulte la remoción de autoridades regionales o locales que incumplen sus funciones y señaló que las movilizaciones ciudadanas en Lima y el resto del país han sido un «aviso» sobre la urgencia de reformas. Asimismo, criticó la polarización histórica de la política peruana: «No hemos tenido hasta hoy un presidente con visión de futuro; todas son peleas menudas y odios encontrados».

Un mandato marcado por la polémica

La gestión de Balcázar, quien asumió la jefatura de Estado en febrero tras la destitución de José Jerí, atraviesa semanas de extrema fragilidad. El mandatario, parlamentario de izquierda, ha enfrentado crisis internas por su oposición —finalmente desestimada— a la compra de aviones F-16 a Estados Unidos para la Fuerza Aérea.

Sin embargo, el punto de mayor fricción diplomática han sido sus recientes declaraciones sobre Adolf Hitler y el Holocausto. A finales de abril, Balcázar sugirió que Alemania fue empujada a la guerra en parte por responsabilidad de la comunidad judía, lo que desató enérgicas protestas de las embajadas de Israel y Alemania.

Aunque la Presidencia intentó matizar sus dichos alegando que el mandatario solo citaba al autor español Antonio Escohotado, el malestar persiste en diversos sectores que ven en sus palabras una trivialización del antisemitismo. En este complejo escenario, el presidente interino intenta ahora capitalizar el descontento juvenil para proyectar una imagen de transición hacia el nuevo gobierno que surgirá tras el proceso electoral.

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