(L-R) El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, llegan a la cumbre del Consejo Europeo en Bruselas, Bélgica, 18 de junio de 2026. Los líderes europeos se reúnen en Bruselas para una reunión de dos días repleta de cuestiones geopolíticas y económicas urgentes. (Bélgica, Ucrania, Bruselas) EFE/EPA/OLIVIER MATTHYS

Los líderes de la Unión Europea (UE) enfriaron este jueves la posibilidad de una adhesión «exprés» de Ucrania durante la primera jornada de la cumbre de Bruselas. A pesar del ambiente de optimismo inicial por la ausencia del expresidente húngaro, Víktor Orbán, tras su derrota electoral de abril, los mandatarios optaron por la cautela.

Aunque el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confiaba en abrir los bloques temáticos restantes durante el verano, el documento final de los Veintisiete eliminó la urgencia de avanzar «lo antes posible», sustituyéndola por un enfoque estrictamente basado en los méritos.

Debate por un estatus intermedio

La resistencia a acelerar los plazos no solo responde a criterios técnicos, sino también a las posiciones de liderazgos emergentes. El nuevo primer ministro de Hungría, Péter Magyar, manifestó mantener «reservas» y exigió el cumplimiento de los requisitos habituales para cualquier candidato. Ante este panorama, Alemania planteó la fórmula intermedia de crear un estatus de «miembro asociado» o una adhesión por etapas. La propuesta cuenta con el visto bueno del Ejecutivo comunitario, pero fue calificada de «injusta» por Zelenski.

Firmeza militar y condena unánime

Pese a los matices sobre la integración, el Consejo Europeo, presidido por António Costa, logró pactar una declaración unánime de respaldo a Kiev. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó que Ucrania está ganando terreno en el frente, haciendo alusión al reciente ataque masivo con 200 drones en Moscú. En el texto final, los Veintisiete condenaron firmemente la escalada rusa, denunciando los ataques sistemáticos con misiles contra civiles y las violaciones del espacio aéreo comunitario.

Tanteos diplomáticos con el Kremlin

La cumbre también sirvió para confirmar que el gabinete de António Costa ha establecido contactos diplomáticos discretos con el Kremlin. Estas aproximaciones buscan preparar el terreno y definir los intereses de la UE ante eventuales negociaciones de paz. Aunque algunas delegaciones ven a Costa como la figura idónea para liderar este proceso, la iniciativa reaviva el debate interno sobre si se debe dialogar con Moscú o incrementar la presión económica y militar.

Divisiones internas y el veto de Moscú

La estrategia de acercamiento genera profundas grietas en el bloque. Países Bajos, los Estados bálticos y naciones nórdicas consideran que el diálogo es prematuro debido a la falta de voluntad real de paz por parte de Rusia, insistiendo en que la prioridad actual debe ser el campo de batalla. La configuración de una delegación negociadora europea de cara al futuro también enfrenta un obstáculo externo: el presidente ruso, Vladímir Putin, ya condicionó cualquier conversación a que Moscú apruebe al interlocutor, vetando explícitamente a la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas.

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