La Federación de Propietarios y Expendedores de Gestión Propia (Fenegas), organismo que agrupa a los operadores de estaciones de servicio en el país, ha formalizado una declaración de emergencia sectorial ante el Ejecutivo Nacional.

La medida responde a lo que la organización califica como un deterioro crítico y progresivo de la rentabilidad, situando al negocio del combustible al borde del colapso técnico.

A través de una comunicación oficial dirigida a las autoridades gubernamentales —y reseñada inicialmente por la agencia Reuters— Fenegas advierte que el esquema de márgenes de comercialización vigente es insuficiente para cubrir los compromisos operativos más elementales.

Pese a las reiteradas solicitudes de revisión enviadas en los últimos años, la falta de ajustes ha derivado en una asfixia financiera que compromete la continuidad del suministro en diversas regiones del territorio nacional.

De acuerdo con fuentes vinculadas a la federación, las estaciones de servicio perciben actualmente un margen fijo de un centavo de dólar ($0,01) por litro vendido, independientemente del tipo de combustible o la modalidad de pago empleada por el usuario.

La inviabilidad del modelo se evidencia en la estructura de costos actual: Ingresos Proyectados: Una estación con un despacho promedio de 50.000 litros mensuales genera ingresos brutos de apenas 500 dólares.

También los costos fijos —que incluyen nómina, servicios públicos, tributos y mantenimiento mínimo preventivo— superan los 800 dólares mensuales.

Este desfase estructural genera un flujo de caja negativo recurrente, el cual se ha visto agravado por la dolarización de los insumos y el incremento sostenido de los gastos operativos en el mercado interno.

Riesgo de paralización

La federación sostiene que la brecha entre los ingresos percibidos y el costo real de funcionamiento ha dejado de ser un problema contable para convertirse en una amenaza logística. Sin la capacidad de reinversión ni el flujo necesario para cubrir salarios y mantenimiento de infraestructura, el cierre de establecimientos se perfila como una consecuencia inevitable a corto plazo.

Fenegas reitera su disposición al diálogo técnico con el Gobierno, subrayando la urgencia de establecer un nuevo esquema tarifario que reconozca la realidad económica del sector y garantice la estabilidad de un servicio público esencial para el aparato productivo de Venezuela.

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