
Este sábado 3 de enero de 2026, las calles de Caracas se convirtieron en el escenario de una jornada marcada por la incertidumbre y la necesidad.
Desde tempranas horas de la mañana, cientos de ciudadanos se congregaron a las puertas de supermercados, panaderías y farmacias con el objetivo de abastecerse de productos básicos.
La situación, motivada por el complejo contexto que atraviesa la nación, ha generado extensas filas que serpentean por las principales avenidas de la ciudad capital.
Durante un recorrido realizado por el equipo de Banca y Negocios e informado en su página web, se pudo constatar que la prioridad de los compradores se centra en la adquisición de alimentos no perecederos, medicamentos de uso común y artículos de aseo personal.
El ambiente en las colas es de expectativa; los ciudadanos manifestaron su deseo de ingresar a los establecimientos para asegurar insumos esenciales ante cualquier eventualidad.
«Vengo a comprar agua, algunos enlatados y otra cosa que vea para tener en casa», señaló un usuario bajo condición de anonimato citado en su artículo.
Medidas de control y comercios activos
Para mantener el orden público y garantizar la seguridad dentro de los recintos, diversos comercios han implementado protocolos de acceso restringido, permitiendo la entrada de clientes en grupos reducidos de cinco personas.
Esta dinámica, aunque ralentiza el proceso de compra, busca evitar aglomeraciones en el interior de los locales.
Por su parte, las autoridades locales han intentado canalizar el flujo de personas proporcionando información sobre los puntos de venta operativos.
Gustavo Duque, alcalde del municipio Chacao, utilizó sus redes sociales para difundir una lista de establecimientos que mantienen sus puertas abiertas en su jurisdicción.
Entre los comercios operativos destacan sedes de Farmatodo, Automercados Luz, Gamma y Farmarket, principalmente en las zonas de Los Palos Grandes y la Avenida Francisco de Miranda.
Denuncia internacional por agresión militar
Paralelamente a la situación en las calles, el panorama político escaló tras el pronunciamiento del Gobierno Nacional.
A través de un comunicado oficial, Venezuela denunció ante la comunidad internacional lo que calificó como una «gravísima agresión militar» perpetrada por el Gobierno de los Estados Unidos.
Según el reporte oficial, las acciones militares afectaron localidades civiles y militares en Caracas, así como en los estados Miranda, Aragua y La Guaira.
El canciller de la República, Yván Gil, enfatizó que estos actos representan una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, señalando específicamente los artículos que protegen la soberanía de las naciones y prohíben el uso de la fuerza.
El Ejecutivo alertó que esta situación no solo amenaza la estabilidad de Venezuela, sino que pone en riesgo la paz de toda la región de América Latina y el Caribe, exhortando a los organismos internacionales a fijar posición ante los hechos ocurridos este sábado.
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