El ministro español de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, se negó a que el Gobierno presione a la empresa energética Repsol por su intención de «invertir con fuerza» en Venezuela, pese a la situación del país.

«No seré yo quien añada presión a una empresa española; el momento es difícil y un empresario no es un diplomático ni el ministro de Exteriores«, respondió Albares, luego que le consultaran por la intervención del consejero delegado de Respsol, Josu Jon Imaz, en una reunión el pasado viernes con el presidente estadounidense, Donald Trump, en la que también participaron varios miembros de su gabinete y representantes de casi una veintena de petroleras.

Imaz trasladó a Trump que Repsol está preparada para «invertir con fuerza en Venezuela» y para multiplicar por tres su producción de crudo en Venezuela, hasta aproximadamente los 135.000 barriles diarios.

Repsol: salvaguardar sus intereses y puesto de trabajo

Asimismo, Albares defendió que la compañía debe intentar salvaguardar sus intereses, que también representan puestos de trabajo en España, e insistió en que «una empresa privada no es el ministro de Exteriores».

El responsable de la diplomacia española aseguró que mantiene contacto con muchas de las principales empresas que están en Venezuela, como Repsol, Telefónica, BBVA y Mapfre, y que estas les trasladan que «no hay ningún cambio» aunque la situación está «muy compleja» y «complicada».

Por eso, pidió «no añadir más peso sobre sus espaldas al que ya llevan» las compañías españolas con presencia en el país caribeño.

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