
La guardia indígena del departamento del Cauca (suroeste de Colombia) encontró con vida a la senadora indígena Aída Quilcué y a miembros de su esquema de seguridad, apenas horas después de que su equipo denunciara un posible secuestro. Fuentes oficiales confirmaron el hallazgo este martes, aliviando la tensión en una región marcada por la violencia.
«La guardia indígena informa que ya encontraron a nuestra senadora Aída Quilcué y sus escoltas. Todos están bien. Nuestra Fuerza Pública avanza a la zona. Una vez se tenga mayor información será comunicada», escribió el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, en X (antes Twitter), generando alivio inmediato en redes.
El incidente ocurrió cuando el vehículo de Quilcué –militante del Pacto Histórico, coalición oficialista del presidente Gustavo Petro– fue interceptado por desconocidos a las 13:30 hora local (18:30 GMT) en el páramo de Totoró, Cauca. Esta zona es bastión de disidencias de las FARC, según denunció el propio Petro, quien activó protocolos de alerta temprana.
La guardia indígena, cuerpo civil sin armas formado por miembros de comunidades nasa, cumple roles clave de protección y control territorial en resguardos colectivos, demostrando una vez más su efectividad en escenarios de alto riesgo.
Trayectoria marcada por amenazas y lucha nasa
En entrevista reciente con EFE, Quilcué –líder del pueblo nasa– describió su vida como una «lucha histórica y milenaria por la defensa del territorio, la vida y los derechos colectivos». Su historial incluye múltiples amenazas: mensajes intimidatorios, atentados y el asesinato de su esposo en 2008.
El 29 de octubre de 2022, salió ilesa de un ataque armado contra su vehículo en una vía rural del Cauca. Posteriormente, el 20 de mayo de 2023, denunció hombres armados merodeando su vivienda en zona rural de Popayán, capital departamental. Estos episodios subrayan la vulnerabilidad de líderes indígenas en el suroeste colombiano.
Rechazo unánime de la política colombiana
La vicepresidenta Francia Márquez rechazó «con total firmeza el secuestro de la senadora Aída Quilcué y de su esquema de seguridad en el Cauca», según su publicación en X.
La senadora Paloma Valencia (Centro Democrático), pese a diferencias ideológicas con indígenas del Cauca, exigió al Gobierno «dar con su paradero y a sus captores su liberación inmediata».
Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín y candidato presidencial, calificó el hecho como «inaceptable»: «Cuando la vida de una líder política está en riesgo, toda la democracia está en riesgo».
El senador Iván Cepeda (Pacto Histórico) se solidarizó con el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), al que pertenece Quilcué, y demandó que su compañera de bancada «sea encontrada pronto, sana y salva». Estas voces transversales reflejan la gravedad del suceso en plena campaña electoral.
El caso reaviva debates sobre seguridad en territorios indígenas, donde la guardia actúa como primer respondiente ante vacíos del Estado. Autoridades investigan si hubo secuestro real o mera retención temporal por grupos armados.
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