El socialista luxemburgués Marc Angel, elegido este miércoles vicepresidente del Parlamento Europeo. EFE/EPA/JULIEN WARNAND

El socialista luxemburgués Marc Angel fue elegido este miércoles vicepresidente del Parlamento Europeo en sustitución de su compañera de partido griega Eva Kaili, destituida de su puesto por su presunta implicación en la red corrupta que supuestamente utilizaron Marruecos, Catar y Mauritania para promover sus intereses en la Eurocámara.

En una primera ronda, Angel no logró la mayoría absoluta de los votos válidos emitidos, ya que sumó 263 frente a los 278 necesarios, mientras que en la segunda ronda se hizo con 307 votos cuando sólo necesitaba 296.

Las candidatas alternativas a Angel eran la francesa de los Verdes Gwendoline Delbos-Corfield, que en la segunda ronda obtuvo 98 votos, y la italiana de Identidad y Democracia (extrema derecha) Annalisa Tardino, que recabó 185 votos en dicha segunda vuelta.

Si bien su predecesora ostentaba las responsabilidades de Oriente Medio, corresponde a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, repartir las carteras entre los catorce vicepresidentes de la institución y no será automático que Angel «herede» el puesto idéntico de Kaili.

El reparto por grupos de los 14 vicepresidentes de la institución suele quedar definido en negociaciones previas, la última de ellas a finales de 2021 cuando se renovó la cúpula de la institución, pero el puesto no corresponde automáticamente al grupo socialista y los Verdes e Identidad y Democracia optaron por disputárselo.

Pese a ello y a que el voto es secreto, el socialista contaba con el apoyo de su propio grupo y con el de los otros dos mayoritarios de la Eurocámara, populares y liberales.

Antes de la votación, Delbos-Corfield había tildado la elección entre su compañero socialista y ella como la posibilidad de elegir entre «el ‘statu quo’, pese a los acuerdos a puerta cerrada y las revelaciones de corrupción» o «una defensa de la transparencia, rendición de cuentas y la restauración de la confianza».

En paralelo, el Parlamento Europeo mantiene una política de cordón sanitario hacia Identidad y Democracia en todos los cargos de responsabilidad de la institución.