
Ucrania no estuvo detrás de los ataques del 13 de enero contra dos petroleros griegos en el Mar Negro, que esperaban cargar petróleo kazajo, aseguró a EFE el embajador ucraniano en Astana, Viktor Mayko.
«No tenía ni tiene sentido que Ucrania atacase estos petroleros», enfatizó Mayko, quien atribuyó los golpes a drones pequeños lanzados desde territorio ruso, probablemente Novorossíisk.
El diplomático admitió que, el mismo día, drones ucranianos de largo alcance atacaron dos petroleros de la «flota fantasma» rusa cargados con crudo desde Novorossíisk. «Esos eran drones pesados capaces de volar miles de kilómetros», precisó.
En cambio, «los petroleros griegos fueron atacados con drones pequeños, incapaces de cubrir tales distancias desde Ucrania. Fueron lanzados desde Novorossíisk o su puerto, y no eran ucranianos», zanjó.
Mayko instó a los medios kazajos a ser cautelosos con informaciones de fuentes rusas.
Los buques ‘Delta Harmony’ (Delta Tankers) y ‘Matilda’ (Thenamaris), fletados por empresas kazajas, fueron atacados a 30 millas náuticas al oeste de Novorossíisk. El primero sufrió un incendio extinguido rápidamente; el segundo, una explosión sin fuego ni heridos graves.
Estos incidentes afectan al Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC), que transporta crudo kazajo desde el Caspio a Novorossíisk para exportación. Es el cuarto ataque: previos incluyeron la estación Kropótkinskaya, oficinas en Novorossíisk y un dron marino el 29 de noviembre que causó daños por 70-100 millones de dólares a Kazajistán.
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