
La Amazonía está llegando a «un punto de no retorno» ante las graves amenazas que enfrentan día a día sus poblaciones indígenas, urgieron organizaciones ecologistas en el marco de la COP30. La conferencia, que se celebra en Belém, Brasil, destaca este año por la mayor participación de líderes indígenas, cuyas protestas exigiendo protección a sus tierras y contra los combustibles fósiles se han vuelto emblemáticas.
El contexto climático y de pérdida de biodiversidad plantea desafíos que los gobiernos no pueden ignorar. Desde The Nature Conservancy (TNC) se considera “supremamente relevante” que esta COP se realice en la Amazonía brasileña. Paula Caballero, directora ejecutiva regional, destaca que «un tercio de las respuestas que el mundo necesita ante la crisis climática son soluciones basadas en la naturaleza, que a su vez pasan por la Amazonía y lugares de Latinoamérica».
Latinoamérica alberga un 40% de la biodiversidad global y «nuestro mejor aliado es la naturaleza, así como los pueblos indígenas», añadió Caballero, advirtiendo que sin soluciones basadas en la naturaleza, no se cumplirán las metas climáticas ni se evitará la pérdida de biodiversidad.
Amenazas y desafíos para los pueblos originarios
Entre los desafíos que enfrentan las comunidades indígenas figuran «la exploración y explotación de recursos como petróleo, minería, gas, economías ilegales, tráfico de especies y tala indiscriminada», afirmó Caballero. Destacó la necesidad de crear condiciones para que la participación indígena sea efectiva, con voz y voto reales en las negociaciones, y subrayó la importancia de reconocer la tenencia de la tierra como una estrategia clave contra la crisis climática.
Un dato relevante: «el 40% de la Amazonía intacta está en territorios indígenas, lo que representa un valor agregado para la humanidad». A su vez, estas comunidades deberían recibir directamente los fondos climáticos, ya que actualmente el apoyo recibido es “realmente irrisorio”.
Impacto de la expansión petrolera, monocultivos y crimen organizado
Ricardo Pérez, asesor de Amazon Watch, señaló que la negociación debe centrarse en problemas reales como la expansión petrolera y agrícola, además del aumento de economías ilegales en la región. Aboga por detener la apertura petrolera y el crecimiento de monocultivos, presionados por potencias como Estados Unidos y China, en medio de una deforestación acelerada.
Según Pérez, la criminalidad organizada, el extractivismo ilegal y la creciente demanda de oro, agravados por las políticas exteriores, también amenazan a la Amazonía. Lamentó que estos temas no estén en el centro de la agenda climática actual.
Llamado urgente ante el punto de no retorno
Para TNC, esta COP30 será exitosa si logra compromisos concretos para destinar una parte mínima del financiamiento climático directamente a las iniciativas indígenas. Pérez considera que, aunque el Acuerdo de París logró avances desde hace diez años, estos no son suficientes.
La expansión del crimen organizado, incentivada por mercados globales, ha empeorado la situación de las comunidades y llevado a la Amazonía «casi a su punto de no retorno», alertaron. Recordaron también que «la Amazonía no solo captura carbono, sino que enfría el planeta y regula el clima», por lo que su protección es crucial para el mundo entero.
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