Los botes de agua de tratada están en todos lados de la entrada de La Victoria, la gente tiene que transitar por las algunas que se hacen en la carretera. Foto: Níger Martínez

Imagina sortear un laberinto de huecos que parecen cráteres lunares, mientras chorros de agua potable brotan del asfalto como fuentes rebeldes. Así es la entrada de La Victoria, los casi cinco kilómetros de carretera que conectan barrios clave de la parroquia Vista al Sol en San Félix: El Mangal, Colinas de Cristóbal Colón, Libertador, Monte Horeb, Trapichito I y II, Barrio Kuwait entre otros.

Se trata de un tramo vital para salir o entrar a estos vecindarios, pero convertido en trampa mortal por el descuido acumulado de años, afectados no saben a quién pedirle que solucione el problema, luego de solicitar en muchas oportunidades a Hidrobolívar.

Al acercarse, un hueco rodeado de piedras grita advertencia a choferes y peatones. Más adelante, una alcantarilla inmensa y sin tapa acecha como boca abierta, lista para engullir llantas desprevenidas.

Los baches, de todos los tamaños, se han agrandado con las lluvias y el paso del tiempo, devorando amortiguadores de camionetas y dejando lodazales fangosos junto a las viviendas.

Peor aún, cerca de la bomba de agua y un semáforo, el flujo es constante: agua que Hidrobolívar corta los lunes hasta jueves, pero que sigue escapando por tuberías rotas, mojando el camino en vez de llegar a las casas.

Tanquilla sin tapa, es una amenaza en la vía principal de La Victoria, a pocos metros del semáforo

Voces del asfalto roto

Andrés José, un vecino curtido por la rutina, no oculta su frustración al ser abordado por soynuevaprensadigital.com. “No entiendo cómo apagan el agua los lunes y hasta el jueves sigue saliendo por el asfalto. Es un mal sin cura; gobiernos van y vienen, pero las tuberías rotas siguen ahí”. Carlos, transportista en su camioneta desde La Victoria al mercado de San Félix, suma su queja: “Hemos pedido a Hidrobolívar que elimine los botes, pero se hacen de la vista gorda. El agua deteriora el asfalto y destruye nuestros vehículos”.

Hurtado Jiménez, otro lugareño, recuerda asfaltados recientes que duran poco. “La vía se arregla, pero los huecos vuelven por las fugas. Abrimos la llave jueves y para lunes ya no hay agua en casa, mientras los tubos botan sin parar”. El agua tratada se pierde en vano, agravando la escasez en una zona donde el servicio es intermitente.

El agua a destruido la calle, son cientos de huecos de todos los tamaños

El llamado urgente a la acción

Uno de los tramos más críticos está a metros de la bomba que abastece comunidades de la parroquia Vista al Sol. Cráteres y lodazales impiden hasta el paso peatonal.

Los afectados claman al presidente de Hidrobolívar, ingeniero Daniel Valenzuela: “Comisione expertos para eliminar estas fugas de agua blanca”. Mientras tanto, la carretera sigue siendo un calvario diario, un recordatorio de infraestructuras abandonadas en el corazón de San Félix.

 

Transportistas dicen que los huecos destruyen sus vehículos, padecen por el costo de los repuestos

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