
El cambio climático pone en riesgo los avances contra el hambre en Latinoamérica, donde la subalimentación cayó por cuarto año consecutivo del 6,1% (2020) al 5,1% (2024), beneficiando a 6,2 millones de personas menos, señaló René Orellana, representante regional de la FAO, en entrevista con EFE.
Esta mejora se atribuye a políticas para niños/jóvenes como alimentación escolar, apoyo a pequeños productores para elevar productividad y fortalecimiento de mercados locales. «Estas tendencias marcan varios países y, si continúan, ayudarán a otros a salir del hambre», afirmó Orellana.
Representantes de FAO y gobiernos regionales inician este lunes en Brasilia discusiones sobre prioridades 2026-2027 contra inseguridad alimentaria.
Países fuera del mapa del hambre
Brasil abandonó el mapa del hambre en 2025 (subalimentación <2,5%). México y Chile están «prácticamente fuera», con niveles cercanos; Argentina, Barbados y Colombia por debajo del 5% y «avanzando hacia la erradicación».
No obstante, desafíos como costo de dieta saludable, inflación y «creciente presión climática» afectan especialmente Caribe (52% inseguridad alimentaria moderada/grave vs. 22% en Suramérica) y Centroamérica. El último huracán en Jamaica y Haití impactó costos productivos y obligó reconstruir infraestructura; Agricultura absorbió 23% de daños por extremos climáticos.
«Es fundamental invertir en adaptación para hacer agropecuarios más resilientes», urgió Orellana. Citó falta de sistemas de alerta temprana en varios países caribeños y necesidad de IA para digitalización, control de plagas/enfermedades —agravadas por ecosistemas alterados—. «Eventos climáticos prolongados generan enfermedades nuevas», advirtió.
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