
Imagina esquivar cráteres gigantes en una calle que debería ser arteria viva de un barrio comercial y residencial. Así es la Carrera Roma en Alta Vista Sur, parroquia Universidad, donde el asfalto se desmorona sin piedad bajo las llantas de carros, buses y motos. «No sé en qué momento la calle se llenó de tantos huecos. Los carros pasan esquivando los cráteres, muchas veces se vienen encima de los transeúntes, pareciera como que lo fueran a atropellar», exclamó Ana, vecina de décadas en la zona, testigo por primera vez de un deterioro tan brutal que también carcome las calles adyacentes.
Desde las adyacencias de Helados Bariloche y la Escuela Básica Alta Vista Sur, hasta la Subestación Los Olivos, el tráfico automotor se ha vuelto una ruleta rusa. Conductores aceleran a exceso para sortear los baches, pero un giro brusco puede derivar en accidentes.
Los comerciantes observan con pavor cómo esta vía clave, que conecta residencias como Karimán Parú, La Churuata, Jardín Levante y Torres Karuay, ahuyenta clientes y paraliza el pulso económico del sector. «Es imposible seguir así», coinciden, mientras el abandono gubernamental acelera la ruina.
Pero los huecos no son el único demonio. Al caer la noche, la Carrera Roma muta en boca de lobo. Un transeúnte anónimo lo resume: «Ya se han registrado robos a la altura de la subestación eléctrica, saturada de maleza». El alumbrado público ha expirado; bombillas quemadas y postes faltantes dejan a quienes regresan del trabajo expuestos a asaltos. La oscuridad, aliada de la maleza, multiplica los peligros en esta zona transitada.
Héroes anónimos
Los transportistas, héroes anónimos de rutas como Alta Vista, Los Olivos, Villa Asía y Toro Muerto, elevan la voz con furia justificada. Exigen a la gobernación del estado Bolívar y a la Alcaldía de Caroní la pavimentación urgente desde la entrada hasta las Torres Karimán Parú. «Nuestros autobuses sufren deterioro constante por estos cráteres. Una unidad pasa hasta ocho veces al día y los huecos destrozan el tren delantero de los microbuses», denuncian, mostrando chasis maltrechos como prueba irrefutable.
El mal no se limita a la Carrera Roma; la vecina Carrera Milán, cerca de Torres Karuay, acumula huecos y botaderos de aguas blancas que corroen el pavimento. La Avenida Atlántico, a la altura de la Universidad Experimental de Guayana y el semáforo junto al Centro Comercial Costa Mediterránea, clama lo mismo.
Comerciantes, transportistas y vecinos se unen en un grito unísono: pavimenten ya la Carrera Roma, las calles alternas y esta porción clave de la avenida. Dicen que no debería seguir esperando que otras personas sean víctimas del hampa en esta zona y los pocos transportes públicos continúen deteriorándose.
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