
Un número considerable de la población infantil de La Montaña padece por falta de buena alimentación. Padres sin recursos para sostenerlos y condiciones comunitarias que no proveen alimento suficiente, ante la ausencia de ayuda gubernamental, sumen a estas familias en la desesperación diaria.
Son múltiples los casos de niños en situación de desnutrición severa en esta comunidad de la parroquia Yocoima en San Félix. Se registran altas incidencias de paludismo y otras enfermedades que acosan tanto a la población infantil como a los ancianos de esta localidad desprotegida y olvidada.
La pobreza extrema se erige como el enemigo implacable de familias que habitan en lo profundo de este sector, cuyas viviendas se ubican a más de 20 kilómetros de la avenida Manuel Piar de San Félix, aislados del mundo por caminos intransitables y un puente a punto de colapsar.
La lucha de Rubén González y sus cinco hijos
Uno de los casos más desgarradores es el de cinco niños que viven aislados en este rincón olvidado. Rubén González, su padre, arrastra una discapacidad que le impide trabajar al cien por ciento en el campo. Su esposa hace todo lo posible por ayudarlo a sembrar y así obtener alimento para los pequeños.
Habitan una casa que carece de techo, puertas, ventanas y piso. La situación insalubre de esta familia es crítica. Rubén y su compañera luchan día a día por sobrevivir con sus cinco hijos en esta comunidad abandonada por las autoridades.
La precaria vivienda no cuenta con luz eléctrica. En las noches viven en penumbras porque trasladar un cable con energía tiene un costo inalcanzable para esta familia humilde.
Discapacidad y resistencia
Rubén González perdió parte de la pierna izquierda en un accidente de tránsito. Desde entonces no ha podido conseguir trabajo estable y se internó en La Montaña con sus hijos para trabajar la tierra como única salida.
Con la ayuda de Dios, labra una extensión del terreno junto a su casa, sembrando frijol, yuca y otras plantas que produzcan alimento para su familia. Sin embargo, desplazarse le resulta extremadamente difícil: el par de muletas que posee está destartalado y precisa de unas nuevas que le permitan movilizarse sin tanto sufrimiento.
La situación de los niños es de pronóstico reservado. Necesitan urgentemente la ayuda de las autoridades gubernamentales. Yelitza Salazar, vecina solidaria, advierte que los casos de paludismo en la comunidad son alarmantemente altos.
Falta de herramientas y agua
Aunque muchos vecinos ayudan a la familia González con lo que pueden, Rubén confiesa que necesita herramientas básicas para trabajar la tierra: machete, azadón y otros utensilios para arar. También requiere alumbrado en su residencia, pero no tiene recursos para comprar alambre, cables y bombillos.
Igual necesita un par de muletas en buenas condiciones. Los vecinos de La Montaña se encuentran angustiados por el crítico cuadro de desnutrición de los cinco niños. Por si fuera poco, no tienen dónde almacenar agua y deben recorrer varios kilómetros hasta un manantial lejano.
El desesperado llamado va dirigido a las autoridades del gobierno, fundaciones y organizaciones humanitarias para que visiten de inmediato esta comunidad de la parroquia Yocoima, donde la vida se debate entre la siembra ardua y las enfermedades que acechan sin tregua.
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