
Barrios de la parroquia Unare, como Gran Sabana, La Teodokilda, Las Amazonas, Villa Celestial, Villa Orinokia, Sabana Linda, Fe y Esperanza, y Kavanayen, presentan un panorama desolador marcado por basura acumulada en aceras y alcantarillados, aguas residuales desbordadas en calles, y huecos de todos los tamaños que convierten el tránsito en una odisea diaria para residentes y conductores.
Carmen González, vecina que transita diariamente desde Las Amazonas hasta la entrada que une La Teodokilda con el sector II de Gran Sabana en Puerto Ordaz, para llegar a la parada del transporte público, expresa su preocupación: “Observo con inquietud la situación en esta importante zona, toda llena de basura y huecos de diversos tamaños que perjudican seriamente el tráfico automotor”.
González responsabiliza tanto a los vecinos por arrojar desechos en las aceras que luego son esparcidos por animales como perros y zamuros, como a los comerciantes, que botan los residuos sólidos generados en sus negocios directamente a las calles. “La basura termina obstruyendo las alcantarillas, agravando el problema”, añade.
En un claro ejemplo de este caos, a un lado de la avenida Caracas, en la calle principal del sector II de Gran Sabana con La Teodokilda, se erige un basurero improvisado que zamuros y perros han regado por todo el entorno. Esto impide el paso seguro de los transeúntes, quienes carecen de aceras transitables y se ven obligados a sortear montones de desperdicios.
Huecos e inundaciones: vías intransitables en todo el Core 8
Andrés Bejarano, otro residente afectado, describe la situación en las calles de Gran Sabana, La Teodokilda, Las Amazonas, Villa Celestial, Villa Orinokia, Sabana Linda, Fe y Esperanza, y Kavanayen: “Todas las vías de acceso están saturadas de huecos de todos los tamaños, agravados por aguas negras que emergen de bocas de visita colapsadas”. Bejarano resalta que estos problemas persisten desde hace años en las comunidades del Core 8, a pesar de que el gobierno local, regional, los consejos comunales y las autoridades conocen de primera mano las deficiencias en el manejo de aguas blancas y negras, la recolección de basura, el bacheo de vías y el tendido eléctrico en crisis.
Transitar por la entrada principal de Gran Sabana y La Teodokilda se ha convertido en una verdadera odisea. Huecos profundos y aguas negras provenientes de una boca de visita obstruida impiden la libre circulación por esta arterial vial clave, que se deteriora progresivamente por la absoluta falta de mantenimiento.
Los nativos de estas zonas vulnerables exigen con urgencia al gobierno local de la Alcaldía de Caroní y al regional de la Gobernación del estado Bolívar que aporten soluciones concretas. “No vemos avances reales de los nuevos gobernantes que asumieron el poder; estas comunidades siguen abandonadas a su suerte”, concluyen los afectados, demandando atención inmediata para mejorar sus condiciones de vida.
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