Crédito: Pixabay/@flutie8211

 

La imagen de tres reyes montados en camellos siguiendo una estrella es una de las iconografías más potentes del mundo occidental. Sin embargo, al contrastar la tradición popular con los textos históricos y los datos astronómicos, descubrimos que la verdadera historia de estos personajes es mucho más compleja y rica de lo que aparece en los libros infantiles.

¿Eran realmente tres y eran reyes?

Curiosamente, la Biblia nunca especifica que fueran tres, ni que fueran reyes. El Evangelio de San Mateo se limita a mencionar a unos «sabios de Oriente» (magos) guiados por una estrella. La cifra de «tres» se adoptó posteriormente en la tradición cristiana, probablemente para coincidir con el número de regalos ofrecidos: oro, incienso y mirra.

En cuanto a su estatus real, en muchas cortes de Oriente, los asesores sacerdotales expertos en astronomía y «artes mágicas» gozaban de tal prestigio que eran tratados como monarcas o grandes sabios. De ahí que la cultura popular terminara por coronarlos.

Enigma de la Estrella de Belén

Para los teólogos, la estrella pudo ser un símbolo espiritual de guía y fe. No obstante, la ciencia ha buscado explicaciones físicas para este fenómeno. Una de las hipótesis más sólidas apunta a la estrella Sirius.

Sirius ilumina el cielo junto a la Luna a finales de diciembre. Se encuentra abajo y a la izquierda del Cinturón de Orión, grupo de estrellas que, curiosamente, la tradición popular también identifica como «los tres Reyes Magos».

Su nombre significa «aquella que brilla»; tiene el doble de masa que el Sol y es hasta 20 veces más brillante.

Identidad y simbolismo: ¿Quién es quién?

Con el paso de los siglos, la Iglesia y el arte europeo del Renacimiento terminaron de darles los nombres y rasgos que conocemos hoy, representando así las tres edades del hombre y las tres regiones del mundo conocidas en ese entonces.

Melchor se representa como un anciano de barba blanca, símbolo de la sabiduría de Europa; Gaspar, el más joven de los tres con cabellera rubia, representa a la juventud de Asia y Baltasar se caracteriza por su piel oscura, representando al continente africano.

Origen de la celebración

La festividad tiene su origen en la Epifanía, que significa «manifestación». Es el momento en que Jesús se da a conocer al mundo no judío (representado por los sabios extranjeros).

Con el tiempo, esta celebración se transformó en una tradición de entrega de regalos, emulando los presentes que los sabios llevaron al pesebre.

Ya sea que veamos a los Reyes Magos como figuras históricas, representaciones astronómicas de Sirius y Orión, o simplemente como un símbolo de la búsqueda humana de la verdad, su legado permanece intacto.

La historia de los Magos nos recuerda que, a veces, vale la pena levantar la vista al cielo y seguir una luz, aunque no sepamos exactamente a dónde nos lleva.

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