Lo que comenzó como fallas aisladas se ha transformado en una pesadilla sistemática para los residentes de Villa Alianza 1 y 2, La Cornisa, Villa Bolivia y Torres Tumeremo, quienes han denunciado que están viviendo un «calvario» eléctrico que no solo amenaza sus electrodomésticos sino su salud física y emocional.
Desde el pasado 9 de enero, la inestabilidad eléctrica ha reinado en la zona, siendo descrita por los afectados como un «conteo regresivo» hacía el colapso.
Los habitantes de Cachamay describieron la cantidad de horas que han estado sin el servicio, iniciando el pasado viernes que sufrieron dos apagones de dos horas cada uno.
Luego el 11 de enero, tuvieron un corte «programado de tres horas, que de acuerdo a Corpoelec era para mejorar los puntos críticos.
El martes, 13 de enero, pasaron diez horas sin luz, desde las 12 de la media noche hasta las 10 de la mañana.
Por su parte, este miércoles volverían a experimentar un nueva ausencia de luz desde las 3 de la mañana hasta alrededor de las 12 del mediodía y a las 4:30 de la tarde se volvió a ir, al momento de la edición aún no había regresado.
«Terapia intensiva» bajo tierra
Cabe destacar que estos sectores dependen de un sistema eléctrico subterráneo, una infraestructura que, según los propios afectados, se encuentra en «terapia intensiva».
La falta de mantenimiento especializado y la antigüedad de los componentes han convertido la red en una bomba de tiempo.
«Ya nuestros aparatos no resisten más. No se puede dormir pensando en qué momento se irá la luz, y no se puede vivir con el miedo de que la nevera o el aire acondicionado no arranquen más», afirma uno de los residentes afectados.
La comunidad hace un llamado urgente a las autoridades regionales y a la gerencia de Corpoelec, exigiendo una solución e inversión real en la infraestructura subterránea que agoniza, antes de que el daño sea irreversible para los cientos de familias que hoy solo ven oscuridad.
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